Madres transmiten sus experiencias sin quererlo: estudio
WASHINGTON (Reuters) - Un grupo de investigadores reveló que las mamás transmiten sus experiencias a sus hijos sin siquiera intentarlo, según un estudio que demostró que los ratones bebés podrían heredar los beneficios de "educación" que sus madres recibieron mucho antes de quedar embarazadas.
Esta investigación mostró que la herencia puede ir mucho más allá de las teorías genéticas clásicas, informaron los expertos en The Journal of Neuroscience.
Los autores hallaron que los ratones jóvenes que crecían en ambientes enriquecidos con juguetes y otro tipo de estimulación trasladaban sus beneficios de aprendizaje a las crías que tenían más adelante en sus vidas.
"Se pueden heredar en algún grado ciertos aspectos de la experiencia de los padres", dijo durante una entrevista telefónica Larry Feig, profesor de bioquímica de la Escuela de Medicina de la Tufts University, en Boston.
"Este es un mecanismo protector que la madre transmite a sus hijos", añadió Feig, quien ayudó a dirigir el estudio. "La madre es modificada durante meses. Su cerebro cambia como para que cuando es lo suficientemente adulta como para quedar embarazada el efecto aún esté allí", explicó el autor.
Feig y sus colegas criaron a un grupo de ratones. A algunos de los animales se les diseñaron ambientes "enriquecidos", con ruedas, juguetes y otros arreglos.
Los expertos evaluaron el nivel de aprendizaje con una incómoda "cámara de choque", para condicionar a los roedores a temerle.
Los ratones nacidos de madres criadas en ambientes "enriquecidos" aprendían mucho más rápido que la cámara de choque era un lugar para temer, reveló el equipo de Feig.
Esto sucedió aún cuando las madres no quedaron embarazadas hasta varias semanas después de haber vivido en las cajas especiales.
CEREBROS DE LOS RATONES
Cuando los investigadores observaron los cerebros de los ratones, hallaron cambios claros en lo que se llama la potenciación a largo plazo, una medición sobre cuán bien se comunican las células nerviosas unas con otras.
Esas variaciones eran heredadas por las crías, aún cuando ellas mismas nunca hubieran visto una rueda o un juguete.
Feig señaló que lo que genera el cambio es un misterio. "Probablemente se trate de algún efecto hormonal", añadió.
El aprendizaje y la estimulación aumentarían los niveles de algunas hormonas y estas cantidades permanecerían elevadas durante un período de la vida de esos animales y afectarían el desarrollo fetal.
"Existe mucha evidencia de que durante el desarrollo embrionario los hijos son extremadamente sensibles a las cosas a las que están expuestas las madres", como los alimentos, los químicos y quizá las hormonas, indicó Feig.
Dean Hartley, experto en neurociencia del Centro Médico de la Rush University, en Chicago, quien trabajó en el estudio, manifestó que el efecto, no obstante, podía funcionar de dos maneras.
"¿Esto implica que un ambiente sin enriquecer podría tener efectos perjudiciales", cuestionó.
"Dado que el ambiente puede afectarnos de ambas formas, buena y mala, necesitamos ser cautelosos sobre las exposiciones ambientales previas al embarazo", explicó.
Los cambios sólo permanecen por una generación, lo que indica que el ADN no se modifica definitivamente. Los investigadores están aprendiendo que el funcionamiento del ADN puede alterarse sin cambios en el código genético en sí.

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