Trabajar en la industria floral perjudicaría a las embarazadas
Por Anne Harding
NUEVA YORK (Reuters Health) - Un estudio realizado en Ecuador revela que los bebés de mujeres que trabajaron en la industria de las flores durante el embarazo tienen más problemas para comunicarse y menos habilidades motoras finas que los hijos de mujeres con otras ocupaciones.
Esos niños eran también casi cinco veces más propensos a tener problemas visuales.
En la industria floral se utilizan pesticidas, en especial, los organofosfatos, los carbamatos y los ditiocarbamatos, y estudios sobre animales sugieren que la exposición a esas sustancias químicas durante la gestación alteraría el desarrollo neurológico antes y después del nacimiento.
Para investigar si esa exposición también afectaría a los fetos humanos, el equipo dirigido por la doctora Alexis J. Handal, de la University of New Mexico, en Albuquerque, les realizó pruebas de desarrollo a 121 niños de entre 3 y 23 meses de edad.
Cincuenta y tres madres habían trabajado en la industria floral durante el embarazo.
Esos niños potencialmente expuestos a los pesticidas rindieron un 8 por ciento menos en las habilidades de comunicación y un 13 por ciento menos en las habilidades motoras finas, como alcanzar un objeto y tomarlo. Eran también 4,7 veces más propensos a tener problemas de agudeza visual.
Handal dijo a Reuters Health que es especialmente preocupante que las mujeres que habían trabajado en la industria floral ganaban más dinero, estaban más nutridas y tenían un mejor acceso a los servicios de salud y a la guardería diurna que el resto de las mujeres.
"Todos esos son factores que deberían promover un embarazo y un desarrollo infantil óptimos, pero vemos deficiencias", señaló la autora.
La exposición a los pesticidas no es el único factor que podría influir en esos problemas del desarrollo, precisaron los autores.
"Las largas jornadas de trabajo, el estrés laboral y las responsabilidades demasiado exigentes en trabajos que les exigen a las mujeres pasar muchas horas de pie favorecerían los problemas con el embarazo", escribió el equipo en la revista Epidemiology.
"Asimismo, las empleadas de la industria de las flores trabajan en un invernadero, donde el calor y el agotamiento serían clave para la salud materna y fetal", añadieron los investigadores.
Las granjas de gran escala que cultivan flores para exportar son cada vez más importantes para la economía de Ecuador, Colombia y otros países en desarrollo, señaló el equipo.
En Ecuador, agregaron los autores, la mitad de los trabajadores de la industria son mujeres en edad reproductiva. Las embarazadas siguen trabajando hasta cinco semanas antes de la fecha de parto prevista, indicó el equipo, mientras que algunas lo hacen hasta esa fecha.
Dado el papel clave que tienen las mujeres en edad reproductiva en la industria de las flores, "este es un problema que merece mucha más atención", sostuvo Handal.
Para la investigadora, se necesitan más estudios para comprender cómo ese trabajo puede dañar la salud de las mujeres y de sus hijos, aunque los gobiernos no deberían esperar toda esa información para proteger a las trabajadoras con estándares laborales más adecuados.
"Hay medidas que se pueden tomar inmediatamente, que no necesitan de toda la evidencia final", concluyó Handal.
FUENTE: Epidemiology, noviembre del 2008

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