Empezamos bien

La lactancia es lo más natural, aunque la clave para tener éxito radica en una buena técnica. Te contamos cómo dar el pecho a tu bebé, paso a paso.
El aprendizaje de la lactancia empieza en la primera hora tras el parto, momento en el que tu bebé y tú necesitaréis estar en contacto piel con piel.
El bebé, porque así fomenta el instinto de succión, muy poderoso en las primeras horas de vida. Tú, porque generarás oxitocina, que contribuye a la salida de la leche, y prolactina, que produce leche para la siguiente toma.
Tras este contacto, requiriréis de tiempo y tranquilidad para aprender a dar y a tomar el pecho. A esto ayuda la cohabitación, que tu hijo permanezca junto a ti en la maternidad, sin ser trasladado al nido.
Pide ayuda a tu matrona
En el hospital, la matrona te enseñará la técnica y las posturas para dar de mamar: pídele que observe al menos dos tomas para corregir posibles errores. Ten en cuenta que la mayoría de los problemas de la lactancia, como dolor, grietas o mastitis, suelen producirse porque el niño no se agarra bien al pezón o no abarca la areola con la boca. Si aún así tienes problemas cuando ya estés en casa, puedes recurrir a un grupo de apoyo a la lactancia.
Como orientación, se considera normal que el bebé mame 8-10 veces al día, pero lo bueno es que lo amamantes a demanda, cuando él lo reclame buscando tu pecho. Lo mismo vale para la duración de la toma: tu hijo decidirá cuándo no quiere más. Los primeros días vas a emplear tiempo en alimentarle, pero cuando adquiera práctica no tardará más de 10-15 minutos en vaciar cada mama.
Durante las tomas, necesitaréis silencio, intimidad, luz tenue y un ambiente cálido. Así podréis disfrutar de la gratificante experiencia de la lactancia.
CRECER FELIZ

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