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amatxu
El blog para amatxus, aitatxus y bebés

07/04/2009 GMT 1

PADRES OBESOS, HIJOS OBESOS?

amaiaaparicio @ 10:03

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Sigo con lo iniciado ayer...
Padres y madres deben tomar conciencia y asumir los errores que comenten en su dieta y estilo de vida para evitar trasladarlos a sus hijos, ya que la clave se centra en "comer mejor y moverse más".
• los padres son obesos o uno de ellos lo es, la probabilidad de que sus hijos sean obesos aumenta. De hecho, se estima que los hijos tienen entre un 50% (si uno de los dos progenitores es obeso) y un 80% (si ambos lo son) de probabilidades de serlo también, eso sí, considerando que la genética no es un factor decisivo.
Para entenderlo mejor, aun considerando que ciertos genes predisponen a esta enfermedad, si a ello no se suman otros factores como la falta de ejercicio o una dieta inadecuada rica en grasas o azúcares; en la mayor parte de los casos la obesidad no se desarrollará.
Analicemos el papel que juegan los genes y los últimos avances científicos al respecto.
• Últimos avances científicos Los estudios en torno al papel que desempeñan los genes en el desarrollo de la obesidad son constantes, si bien aún queda mucho por investigar y por aprender. Lo más importante de todo lo descubierto hasta ahora radica en que se abren nuevas vías de tratamiento que consideran los genes a nivel individual. Esto permite individualizar aún más, si cabe, su terapéutica y que ésta sea más eficaz.
• Los genes de la obesidad En el desarrollo de la obesidad, además de la influencia que tienen ciertos factores ya conocidos (dieta, ejercicio, factores socioculturales, etc.), otro elemento a considerar es el perfil genético individual. De hecho, está plenamente demostrado que los genes intervienen en el centro del hambre, en la regulación del peso, en el número y tamaño de los adipocitos y en la distribución del tejido graso en diferentes partes del cuerpo, así como en el gasto energético.
Se intuye que el balance energético de una persona puede estar influenciado hasta en un 40% por su herencia genética, afectando tanto a su apetito como a su metabolismo y composición corporal. Por el momento tan sólo han sido detectados algunos de los genes implicados en la aparición de la obesidad, ya que es posible que su número supere la cifra de los 25.000. Algunos de los genes más estudiados en los últimos años son: leptina (gen obese -Ob-) y su receptor (gen diabetes -DB-), moléculas implicadas en la diferenciación de los adipocitos y en el transporte de lípidos (PPAR, Ap 2) y receptores adrenérgicos (ADR 2 y 3), entre otros. ¿Cuál es la aplicación práctica de todo esto? Para tener una idea más clara, se ha demostrado que la alteración del gen receptor adrenérgico beta 3, hace que la persona engorde si no hace ejercicio con regularidad.
En este caso el tratamiento debería apoyarse en el ejercicio físico, más aún que sobre la propia dieta. Por otro lado, las personas no asimilamos por igual todos los nutrientes según nuestra base genética; es decir, asimilamos de forma diferente las proteínas, los hidratos y las grasas. Por tanto, si conocemos dicha información genética, podría recomendarse a cada persona que limitara en menor o mayor medida la ingesta de uno de dichos nutrientes, por ser el que más le perjudicaría frente al tratamiento de su obesidad. De hecho, aquellas personas que sufren de una mutación en el gen PPAR, deben limitar la ingesta de grasas por encima del resto de consideraciones terapéuticas.
Otros ejemplos de defectos genéticos son aquellos que afectan al centro del hambre y de la saciedad situado en nuestro cerebro. Tal es el caso del síndrome de Prader-Willi, una enfermedad de origen genético que provoca en la persona un hambre insaciable y una obesidad extrema desde la infancia. Otros síndromes genéticos reconocidos en la actualidad son: Bardet-Bield, Cohen y Alström-Hallgren, entre otros. En este contexto se abre un amplio horizonte de futuro para el desarrollo de la terapia génica de la obesidad. Un futuro prometedor, puesto que cuando la obesidad esté causada por ausencia o defecto de determinados genes, la incorporación de un gen o fragmento de ADN permitirá subsanar el defecto existente.
• La obesidad, ¿cómo evitarla? Los avances sobre la obesidad son constantes, si bien nuestro esfuerzo y motivación siguen siendo el arma más eficaz para vencerla. De hecho, la solución más razonable sigue siendo la dieta y el ejercicio, mediante un cambio cultural que suponga aprender a comer mejor y a moverse más, y reduciendo la ingesta de calorías de forma permanente.
Los niños y niñas aprenden por imitación de todo lo que les rodea, en especial de la familia. Por tanto, si quieres evitar que tus hijos desarrollen obesidad, como padre o madre debes adoptar como primera medida "descubrir los errores que cometes en la dieta y el estilo de vida". Ello exige que te informes de cuales son las causas que conducen a la obesidad, que analices las dificultades y busques estrategias o soluciones empleando los recursos necesarios y que solicites ayuda cuando sea preciso a profesionales cualificados.
• Cuanto antes actúes, mejor Ante la obesidad se ha de actuar cuanto antes para prevenir dificultades mayores y más permanentes. De hecho, se ha demostrado que si el niño/a padece sobrepeso entre los 6 meses y los 7 años de edad, tiene un 40% de posibilidades de ser un adulto obeso, mientras que si éste se presenta entre los 6 y 13 años, la posibilidad aumenta hasta el 70%.

Adiós a los termómetros de mercurio

amaiaaparicio @ 10:01

GUIA DEL NIÑO
Los termómetros de mercurio, que han medido la temperatura de generaciones de europeos, pasarán a la historia de la medicina del Viejo Continente. La Unión Europea ha prohibido su venta desde el 3 de abril por motivos medioambientales.

La protección del medio ambiente está detrás de la decisión de la Unión Europea de prohibir la fabricación y venta de los ya tradicionales termómetros de mercurio. Así, desde el 3 de abril, estos instrumentos que han tomado la temperatura de generaciones de niños con fiebre, no se podrán encontrar en ninguna farmacia, según establece una directiva comunitaria aprobada en julio de 2007.
Sin embargo, esta normativa no impide la utilización de los termómetros ya adquiridos por familias o centros sanitarios. Eso sí, advierte de que, una vez que se rompan o estropeen, deberán llevarse a algún punto limpio y sustituirse por termómetros digitales.
Y es que el riesgo de estos instrumentos no está en los perjuicios que pueden causar a las personas que los usen –ya que el mercurio que contienen es mínimo–, sino en el daño al medio ambiente y a la salud que provocan las toneladas de restos de termómetros desechados.
El mercurio es un elemento tóxico y muy contaminante, cuyos restos pueden llegar a ser peligrosos si se tiran a la basura o al vertedero y acaban en el mar, intoxicando a los peces de la zona. De hecho, hay lugares del mundo donde su colonia de peces tiene unos índices de mercurio muy elevados, y donde la población local ha presentado graves intoxicaciones por consumo de pescado contaminado con este elemento químico.

06/04/2009 GMT 1

interesante link sobre sobrepeso infantil

amaiaaparicio @ 10:37

ahí va, aunque iré sacando textos...
http://www.consumer.es/obesidad-infantil

Reevaluación del sobrepeso infantil

amaiaaparicio @ 10:31

Un factor que está contribuyendo al incremento de la obesidad es la transmisión del sobrepeso de madres a hijos. Que padres con sobrepeso tengan bebés con sobrepeso parece caer dentro de una lógica natural. Sin embargo, si se excluyen factores ambientales, hay otros aspectos que no acaban de estar claros.
La evolución del sobrepeso infantil en EEUU tiene una línea creciente: si la prevalencia era, en los años 80, de un 6,3%, en 2001 se ha incrementado hasta un 10%. Los datos los aporta un grupo de investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard (EEUU). Durante más de 20 años, desde 1980 hasta finales de 2001, los investigadores, dirigidos por Matt Gillman, han controlado el crecimiento y el peso de 120.680 niños de familias de clase media, desde su nacimiento y hasta los seis años. Entre los resultados, que se acaban de publicar en la revista Obesity, destacan no sólo el ya citado aumento de la prevalencia del sobrepeso sino también el aumento del riesgo de obesidad, que ha subido del 11,1% hasta el 14,4%. Estos incrementos, dice el trabajo, «son evidentes entre todos los grupos de niños, incluyendo a los menores de seis meses».
Una madre que gana peso durante el embarazo, explica Gillman en la revista, «predispone a que su hijo tenga sobrepeso a lo largo de su vida». En casos extremos, si la madre gana un peso excesivo puede sufrir lo que se denomina diabetes gestacional. Algunos experimentos en roedores han mostrado que este trastorno incrementa los niveles de insulina, los cuales a su vez al actuar sobre el hipotálamo aumentan el apetito. En otros casos, los progenitores pueden estar transmitiendo al bebé una predisposición al sobrepeso a través de una expresión alterada del ADN, aunque no está claro cómo.
La dieta y el ADN del bebé
El factor que más parece estar contribuyendo al aumento de la obesidad infantil es la alimentación con fórmulas infantiles enriquecidas
Entre las diferentes hipótesis planteadas, una que llama la atención es la que dice que los suplementos de ácido fólico podrían tener alguna actividad sobre algún gen relacionado con la obesidad. La idea fue lanzada, con todas las precauciones, por investigadores del Baylor College de Medicine de Houston (EEUU) durante el encuentro de la Organización Genoma Humano recién celebrado el pasado junio en Helsinki (Finlandia). Según explicó Rob Waterland, del Baylor College, el ácido fólico, al igual que la vitamina B12, forma parte de un grupo de compuestos conocidos por añadir «grupos de metilo al ADN, lo que afecta a la actividad de los genes». En otras investigaciones se había observado que este proceso podía servir para activar o desactivar genes en ratones. Lo que el equipo de Waterland halló de forma inesperada es que esos suplementos también generan obesidad en las generaciones siguientes de ratones.
Para confirmar los experimentos, el equipo de Waterland trabajó con diferentes grupos de ratones, modificados genéticamente y sin modificar. Alimentaron a las ratas gestantes con suplementos de acido fólico, vitamina B12, betaína y colina. En todos los casos, las crías de ratón cuyas madres recibieron suplementos eran obesas. Volvieron a repetir el experimento con las siguientes generaciones, y los ratones tenían cada vez mayor peso. Los suplementos de vitaminas propiamente no afectan al peso de la descendencia, al menos que se sepa, así que lo más probable es que se trate de «la metilación de algún gen desconocido hasta ahora». Lo que sugieren los investigadores es que el ácido fólico o un compuesto de su análogo podrían estar activando o desactivando algún gen de la descendencia que tiene relación con esa obesidad.
El trabajo del equipo de Houston aporta una nueva visión sobre cómo la nutrición de la madre puede afectar genéticamente al feto. También puede preocupar porque la cantidad de suplemento dada a las ratas es equivalente a la que se recomienda a las madres embarazadas para prevenir el riesgo de espina bífida en los bebés. Sin embargo, aún es prematuro, decía Waterland en su presentación. No es una demostración de que sea necesariamente el ácido fólico, ya que los suplementos incluían varios compuestos y, por otro lado, el experimento sólo se había realizado sobre ratones.
No es la primera vez que se hallan efectos del ácido fólico. El año pasado, unos investigadores de la Universidad de Newcastle en Australia y de la Universidad de Leeds, en Reino Unido, explicaban en un trabajo en la revista Nature Reviews Genetics que el ácido fólico dado a ratas gestantes hacía más probable que su descendencia presentara un gen, el 677T MTHFR. El inconveniente del gen era que sus portadores serían, en principio, más susceptibles a algunas formas de cáncer y a trastornos cardiovasculares. ¿Podría suceder lo mismo en humanos? La idea fue acogida con precaución y, además, en el apartado de méritos del ácido fólico está sin duda la disminución evidente de la incidencia de espina bífida.
La influencia de la leche materna
El factor que más claramente parece estar contribuyendo al aumento de la obesidad infantil es la alimentación con fórmulas infantiles enriquecidas. Los bebés alimentados con leche materna suelen engordar más lentamente que los alimentados con biberón. Eso se explica en parte porque durante los primeros meses, la leche materna provee los factores inmunitarios y no es hasta más tarde que la leche incorpora más grasa. En cambio, las fórmulas infantiles tienen siempre la misma cantidad de grasa. Por otro lado, las leches enriquecidas contribuyen a que los niños crezcan más y más deprisa, y con más sobrepeso. El trabajo publicado en Obesity recuerda que parte del aumento del sobrepeso infantil se debe precisamente a estas leches. Pero la tasa de niños que son alimentados con leche materna ha aumentado, recuerdan los expertos. ¿No deberían verse sus efectos en un menor sobrepeso? Es posible, dice Gillman, el investigador principal del trabajo, «que se necesite más tiempo para que la lactancia materna contrarreste la tendencia creciente del sobrepeso».
Por otro lado, muchos bebés, al crecer, acaban perdiendo el sobrepeso, así que no es el fin del mundo si el niño está un poco regordete. Pero los niños con sobrepeso, advierte Gillman, «tienen más probabilidad de ser adultos con sobrepeso, especialmente si su apetito se ha 'programado' a diferentes niveles» y tienen también «más predisposición a sufrir trastornos crónicos como presión alta y diabetes».
NUEVO PATRÓN DE CRECIMIENTO INFANTIL DE LA OMS
El pasado abril, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio a conocer el nuevo patrón de crecimiento infantil, con datos y orientación sobre la manera en que cada niño en el mundo debería crecer. El patrón está basado en un estudio multicéntrico que la OMS inició en 1997 y para el cual se siguió el crecimiento de 8.000 niños de Brasil, de EEUU, Ghana, India, Noruega y Omán, que fueron alimentados con leche materna. Esto significa rebajar de forma significativa los antiguos pesos de referencia, ya que los niños alimentados con leche materna tienden a crecer más lentamente que los alimentados con formulas infantiles.
Para muchos especialistas es una buena noticia. Así lo manifestaba June Petty, de la fundación británica National Childbirth Trust, al servicio de noticias Nature News. «Muchas madres sufren estrés al creer que sus hijos no ganan peso en las primeras semanas de amamantarlos cuando comparan su peso con las antiguas gráficas basadas en el crecimiento de bebés alimentados con biberón». El uso extendido de fórmulas infantiles y la obsesión por el crecimiento de los recién nacidos puede haber contribuido a la extensión de la obesidad infantil.
Desde hace un tiempo la OMS recomienda la lactancia materna como fuente óptima de nutrición en la primera infancia. El nuevo patrón, explica la OMS, sirve para poder determinar «cuándo se satisface o no las necesidades de nutrición y detectar la subnutrición, el sobrepeso, la obesidad y otras condiciones relacionadas con el crecimiento de una forma temprana».

01/04/2009 GMT 1

Prohibido dar de mamar

amaiaaparicio @ 10:11

Me parece de verguenza que un hecho tan natural y normal como comer, o dar de mamar, que es eso, comer, esté PROHIBIDO en un centro comercial. Por qué comer o tomar el bibe no está prohibido?? de esta forma no se alienta por la lactancia natural, la que debiera ser : la materna, de siglos y siglos,.... qué verguenza. La lactancia materna ha de ser promocionada, porque así lo dice la OMS, y todo el que sea inteligente y no denegada, abolida o escondida a cubículos, de las miradas de la gente. Quien quiera que se vaya a la sala de lactancia, me parece estupendo, pero quien no no. Además, si está ocupada, ha de esperar mi hija a comer???
Aquí os dejo la noticia que me tiene indignada:
El centro comercial Los Fueros Boulevard de Barakaldo dispone de un "código de conducta" que prohíbe la lactancia materna en las zonas comunes del establecimiento, así como la introducción de bebidas alcohólicas y acceder desnudo o en ropa interior, entre otras prohibiciones.

Este código, que está colocado en las dos puertas de acceso al centro comercial, situado en el Herriko Plaza de Barakaldo, pide la cooperación de los compradores para lograr "un entorno controlado, maximizar la seguridad y el disfrute de sus compras y tiempo de ocio".
Entre las prohibiciones que se recogen en este código de conducta, consultado por Efe, se encuentra la de dar lactancia materna en las zonas comunes, aunque no dice nada de dar biberones a los bebés ni de comer en esas mismas zonas comunes del centro comercial.
El texto explica que las madres que quieran dar lactancia materna a sus hijos disponen de una sala de lactancia en cada una de las plantas, que son las salas que existen para el cambio de pañales en las que se ha colocado una silla, aunque, de las dos salas existentes, hoy una permanecía cerrada.
Además, se prohíbe "el uso de la fuerza física, amenazas, lenguaje obsceno, gestos obscenos, insultos de origen racial, religioso, étnico o cualquier comentario discriminatorio los cuales afecten a cualquier cliente del centro o que pueda crear molestias que interfieran, interrumpan o pongan en peligro a los ocupantes del centro o su actividad comercial".
También se prohíbe "la entrada al centro sin vestimenta o llevando únicamente ropa interior, es decir, con la falta de alguna parte de la indumentaria habitual que, en general, pueda generar alboroto" y "sentarse en el suelo, escaleras, barandillas, escaleras mecánicas, ascensores, papeleras".
Otra de las prohibiciones es la de introducir bebidas alcohólicas y "hacer novillos en horario escolar, exceptuando cuando vaya acompañado de sus padres, profesores o tutores legales".

31/03/2009 GMT 1

Mujeres que dejan de fumar al inicio embarazo benefician al bebé

amaiaaparicio @ 10:49

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- Las embarazadas que dejan de fumar antes de la semana 15 de gestación tienen tasas de parto prematuro y bebés pequeños para la edad comparables con las de las mujeres no fumadoras, según un estudio.
Los resultados demostraron que "esos efectos graves del tabaquismo podrían revertirse si la embarazada deja de fumar al inicio del embarazo", comentó en British Medical Journal el equipo de la doctora Lesley M. E. McCowan, de University of Adelaide, en Australia.
Los resultados surgieron de un análisis de datos entre 2.500 mujeres primerizas. A la semana 15 de gestación el equipo clasificó a las mujeres en varios grupos: no fumadoras, fumadoras que abandonaron y fumadoras.
El 80 por ciento de las mujeres era no fumadora, el 10 por ciento era fumadora que había abandonado y el 10 por ciento seguía fumando.
La tasa de parto prematuro fue del 4 por ciento y la tasa de bebés pequeños para la edad fue del 10 por ciento, tanto entre las fumadoras que abandonaron como en las no fumadoras.
En cambio, las mujeres que seguían fumando registraron una tasa de parto prematuro del 10 por ciento y una tasa de bebé pequeño para la edad del 17 por ciento, que son dos cifras significativamente más altas que las tasas en los otros grupos.
"Los especialistas en maternidad deberían insistir en que las embarazadas que fuman dejen de hacerlo lo más temprano posible en la gestación, además de explicarles cuáles son los grandes beneficios para la salud si abandonan la adicción antes de la semana 15 de embarazo", concluyó el equipo.
FUENTE: British Medical Journal, online 27 de marzo del 2009.

30/03/2009 GMT 1

Un bebé en el Parlamento

amaiaaparicio @ 11:39

Me han pasado este link, y la verdad es que es una noticia que sorprende, si bien me gustaría que dejara de ser noticia y fuera algo normal, como normal que es. Yo soy cargo público, concejala en un pueblo de bizkaia, y mi pequeña nació en plenas elecciones, así que me la he llevado y le he dado pecho en muchos plenos y comisiones. Para mí es normal, pero sé que no deja de sorprender. Ahí va:
El pasado 26 de marzo, Hanne Dahl, eurodiputada danesa de 38 años, se encontró con un pequeño problema. No podía faltar a una importante sesión de votación en el Parlamento Europeo y, por supuesto, no quería dejar de amamantar a su hija de sólo tres meses. La solución: se llevó a su bebé a la Cámara y, ante la sorprendida mirada de sus compañeros, le dio el pecho en el mismo hemiciclo durante las votaciones.
Y es que, aunque las eurodiputadas pueden pedir baja maternal tras el parto si el reglamento de su Parlamento nacional lo autoriza, no pueden delegar su voto en otra persona. Además, en algunos casos pueden sufrir una penalización económica.
Por eso, muchas recientes mamás se encuentran ante un dilema: no asistir a las sesiones de votación, aunque eso suponga restar un voto a sus partidos, o acudir a la Cámara Europea dejando a sus hijos en casa. Hanne Dahl, que es oriunda de un país, Dinamarca, cuya población apoya inequívocamente la lactancia materna, optó por la solución intermedia y no dudó en amamantar a su bebé cuando éste necesitó alimentarse.
El objetivo de los grupos parlamentarios que apoyan la conciliación de la vida familiar y laboral es claro: conseguir que las eurodiputadas puedan disfrutar de su baja maternal sin penalizaciones económicas y sin perder su voto.

26/03/2009 GMT 1

La natalidad despunta en 2008 y ya hay ‘baby boom’

amaiaaparicio @ 11:51

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20 minutos
MANUEL ROMERO. 25.03.2009Euskadi vuelve a escuchar el llanto de los niños, e incluso a babear un poquito, después de un cuarto de siglo sin demasiadas trastadas infantiles. Vamos, que la natalidad repunta en Euskadi en lo que ya se considera un nuevo baby boom. Sobre todo, tras la sequía de nacimientos de los últimos 25 años.

Los últimos datos, aportados por el Eustat, revelan que en el tercer trimestre de 2008 nacieron 5.417 bebés, un 1,9% más que en el mismo periodo del año anterior. Y ese aumento, notable o no, confirma la tendencia de todo 2008, cada día 60 nuevos niños.

Así, esa cifra, de julio a septiembre, es similar a la de los tres meses anteriores (5.455), y muy superior a los niños venidos al mundo en el primer trimestre, 5.083 (es un 6,5% más). De seguir con así, como todo parece indicar, los nacimientos en todo 2008 habrán sido bastantes más que los de 2007, cuando se registraron un total de 20.555 niños. La cifra no había sido tan alta desde 1985.

Pero lo que parece un indicador claro de que vivimos un nuevo baby boom es el nacimiento de segundos y posteriores hijos, algo poco común en los últimos lustros. Pues bien, esos nacimientos se han incrementado en un 7,3%. De los 5.417 niños nacidos en ese trimestre, más de la tercera parte (el 35,8% un 1.937) llegaron a familias en las que ya había otro hijo.

Quizá esa circunstancia ha hecho que las madres solteras –nacimientos fuera del matrimonio– se hayan reducido ligeramente. Según los últimos datos, estas madres son 29,9% del total.

395 niños eran terceros hijos o más en el tercer trimestre de 2008En el trimestre anterior, suponían unas décimas más y eran el 30,3%. Curiosamente, muchas de las madres solteras son más jóvenes que la media.
El 16,1% de las madres no casadas tenían entre 14 y 24 años, cuando la mayoría de las parturientas tenían más de 30 años.

Madres de los 30 años para arriba

Es reflejo de la sociedad actual. Las nuevas madres tienen más de 30 años. El 43,6% de ellas tiene entre 30 y 34 años y otro 28,7% tiene entre 35 y 39 años.

Incluso, las de 40 años o más son el 5,2%. Es decir, el 77,5% tiene más de 30 años. Y las de menos de 24 años son el 7%.

17/03/2009 GMT 1

qué bonito!!

amaiaaparicio @ 13:30

http://www.youtube.com/watch?v=Cuu8UEXzVQ0

16/03/2009 GMT 1

Frutas, verduras y pescado también son cosa de niños

amaiaaparicio @ 12:47

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CONSUMER
Padres y madres en casa y educadores y profesionales de restauración colectiva en el comedor escolar deben asumir la responsabilidad de que los niños adquieran hábitos alimentarios saludables
"Siempre he agradecido a mi madre que me enseñara a comer de todo y me insistiera en la importancia que tiene una buena alimentación". La declaración de hijo orgulloso representa una cara de la moneda, la positiva. La otra la tenemos en una escena que se produce cada día en el comedor de empresa o en la cena con amigos: alguien deja distraídamente en el plato la mitad de la comida, explicando -lacónicamente y sólo si le preguntan- "nunca me gustaron las verduras", o "yo, es que soy más de carne: el pescado ni fu ni fa". Son las dos caras de la moneda de una realidad, los hábitos alimentarios, que los especialistas relacionan cada vez más con la salud de la gente, en particular con la obesidad y las enfermedades cardiovasculares. Y, también, de un estado de la situación cuyo origen hay que buscar en lo que se aprende desde la infancia.
Niños que comen mal

En la mesa familiar, si ponemos el foco en los niños, en su comportamiento ante la comida que se les sirve, vemos que desaparecen la carne y las patatas fritas del plato pero dejan casi toda la verdura; que se relamen de gusto con la pasta con tomate y queso pero miran de reojo las lentejas y jamás terminan el pescado si no carece absolutamente de espinas y no sabe muy fuerte; adoran los fritos, los dulces, los lácteos y la bollería, pero no hay quien les haga comer a menudo ensaladas o fruta.
Podría decirse que cada niño es un mundo, y sería cosa cierta, pero tanto nutricionistas como educadores, profesionales del sector de la restauración colectiva y padres saben que esta situación se repite cada día en muchas familias y comedores escolares: los niños comen mal, y seguro que hay disculpas y razones que lo explican pero el hecho tiene unas repercusiones muy perjudiciales en su salud.
Casi uno de cada seis menores españoles de entre 6 y 12 años padece obesidad, y a una cuarta parte de quienes no han cumplido 24 años la balanza les advierte de que pesan más de lo adecuado. ¿La razón? El excesivo consumo de alimentos ricos en grasas y de dulces, y la tradicional reticencia de los niños a ingerir fruta, pescado y hortalizas. Las nuevas costumbres de niños y jóvenes, más sedentarias que las de generaciones anteriores, y la escasa actividad física completan este explosivo cóctel que hipoteca la salud de muchos niños y jóvenes.
Qué hacer
Para los niños el día tiene pocos momentos gratificantes (hay que levantarse de buena mañana, asearse, estudiar y atender en clase, moverse de aquí para allá...) y el de la comida es uno de ellos. Como a los adultos, les gusta disfrutar cuando se alimentan. De hecho, no piensan en nutrirse, sino en comer lo que más les gusta. ¿Qué hacer para que aprendan a comer bien, y para que disfruten comiendo lo que, de entrada, no les gusta o incluso detestan?
La recompensa es un método poco aconsejable. Ofrecerles como premio algo que les atrae mucho, como el postre o "chuches", si se comen lo que no les agrada no es buen método. Especialistas en nutrición infantil de las universidades de Surrey y Gales, ambas en Reino Unido, acaban de publicar una investigación en la que concluyen que "este sistema de recompensa en forma de alimentos puede incrementar aún más las preferencias de los niños por el postre o los dulces, pues el emparejamiento de dos comidas se traduce en que la comida de recompensa se considere más positiva que la de acceso".
Otros especialistas aseguran que en ciertas circunstancias los premios pueden aumentar la disponibilidad para modelar la conducta alimentaria, pero sugieren ofrecer recompensas no alimentarias, como el reconocimiento ("estoy muy orgulloso de ti", "estás aprendiendo mucho") o pequeños objetos, como pegatinas o un lápiz de colores cuando consiguen éxitos, en otras palabras, cuando comen lo que preferirían no comer.
El equipo de nutricionistas de CONSUMER EROSKI considera que insistir tanto en casa como en el centro escolar sobre la importancia de adquirir hábitos alimentarios saludables, y compaginar esta formación con el ofrecimiento cotidiano de menús equilibrados y bien planteados que acaben agradando a los pequeños es la mejor manera de que aprendan a comer de todo.
EL EJEMPLO, EN CASA

El niño come lo que ve que sus padres comen. La razón de que el menor coma mal se debe, en gran medida, a una conducta alimentaria mal aprendida en casa y a una relación poco reflexiva con la comida, a no concederle la importancia que tiene. Por ello, resulta determinante que padres, abuelos y educadores analicen hasta qué punto, con su comportamiento alimentario cotidiano, con su disciplina y el tiempo y modo que invierten en enseñar a comer a los más pequeños, son responsables de su inadecuada conducta alimentaria. Enseñar a comer forma parte de la educación. Y como aprendizaje esencial que es, requiere un esfuerzo constante, diario.
Los pequeños son, con frecuencia, maniáticos con las comidas y manifiestan preferencias y aversiones ante ciertos alimentos. Sin embargo, y aunque las preferencias deben ser tenidas en cuenta a la hora de planificar los menús, el niño no puede dictar a sus padres los platos que han de preparar. Lo de preguntarles "qué comemos mañana" es un gran, y habitual, error. No les preguntamos si quieren ir mañana a clase. Si por ellos fuera, con su media docena de platos favoritos sería más que suficiente. Sin embargo, si la gama de alimentos que incorporan los menús familiares es amplia tendrán más posibilidades de variar y resultará más probable que acepten un mayor número de alimentos. Por el contrario, si sólo ven 2 ó 3 tipos de verduras, ensaladas y frutas o el pescado cocinado siempre de la misma forma, difícilmente asimilarán lo bueno que es comer de todo.
Los niños emulan lo que ven mucho más de lo que atienden a lo que se les explica; por tanto, aparquemos de vez en cuando la (necesaria) retórica y prediquemos (siempre) con el ejemplo: eduquemos a los niños en sabores diferentes que les permitan disfrutar de una alimentación rica, variada y saludable. Es tarea de padres y madres, en el hogar, y de educadores y profesionales de restauración colectiva, en el comedor escolar, inocularles hábitos alimentarios saludables. Eso sí, sin renunciar a que las comidas constituyan un momento placentero. Y si, de paso, los mayores aprendemos a comer un poco mejor, la jugada saldrá perfecta.
Alimentos conflictivos

Frutas
Los más pequeños se muestran reacios, en general, a consumir fruta, excepto el plátano, fácil de pelar y de agradable sabor dulce. Pero la clave para iniciarse en una dieta sana y variada está en que prueben otras frutas, ya que ciertas vitaminas y minerales abundan en unos tipos de fruta mientras escasean en otros. El plátano contiene mucho potasio, pero apenas vitamina C. Los niños han de comenzar el día tomando frutas: un zumo en el desayuno, o rebanadas de plátano, fresas. Si se niegan, podemos proponerles que participen en la compra y en la preparación de sorbetes, macedonias, batidos de fruta y yogur, gelatina con frutas... Al sentirse protagonistas del plato, es más probable que se lo coman. En el colegio, una buena idea es consensuar los almuerzos entre padres y profesores y dar preferencia a las frutas en el comedor. Por ejemplo, el lunes mandarinas, el martes manzana, etcétera.
En la guía de CONSUMER EROSKI "Cómo prevenir la obesidad infantil" se enumeran una serie de consejos para lograr que los niños coman frutas y verduras:
• Siempre a mano. Las frutas con piel dura -plátano, naranja, mandarina- o más duraderas -manzana- se pueden llevar a cualquier lugar: en la mochila, en la guantera del coche...
• A la vista. En casa, coloque las piezas de frutas, dispuestas de un modo atractivo, jugando con los colores y las formas, en un cuenco sobre el mostrador de la cocina, en la mesa del comedor o a la vista en el frigorífico. Si los más pequeños las ven y, sobre todo, comprueban que los padres comen fruta a menudo, es muy probable que ellos también se animen.
• Cocinadas. Añada frutas y verduras en pequeños trozos o en puré a las recetas: lomo con puré de manzana, pollo con piña, pez espada a la naranja, flan de espinacas y gambas, espaguetis con champiñones.
• Una presentación muy cuidada y atractiva. Pruebe con presentaciones llamativas: brochetas de frutas, en forma de cuadraditos, zumos con pajitas de colores...
Verduras
La mayoría de los niños no comen las dos raciones de vegetales diarias necesarias y se les hace aún más cuesta arriba comer ensalada a diario.
• Verduras todo el año. Recurra a verduras congeladas o en conserva cuando sea difícil conseguirlas de temporada. Deben consumirse a diario.
• Nutritivos espesantes. Use puré de verduras para espesar sopas y añadir sabor.
• De postre. Prepare postres dulces con hortalizas (tarta de zanahoria, bocaditos dulces de calabaza) y con frutas (bizcocho relleno de frutas, pastel de manzana, yogur con culis de kiwi, fresas).
• Recetas originales. Presente los platos de forma curiosa y original para llamar la atención de los niños. Los sándwiches vegetales cortados en círculo; las cremas en tazones o platos vistosos; los flanes o pudines de verduras, en brocheta combinado con trozos de carne o pescado; pizzas caseras con vegetales; lasañas y canelones de verduras; tortillas con verduras (setas, champiñones, calabacín, pimientos, ajetes, espinacas).
Pescado
Una vez que los niños han cumplido un año, pueden comenzar a comer el pescado desmenuzado o en trocitos, ajustando la cantidad a sus necesidades.
• Sin espinas. Escoja pescados que vienen limpios, como los congelados (merluza, halibut, lenguado, emperador, colas de rape), o pida en la pescadería que se los preparen en filetes sin espinas. De todos modos, intente que coman pescados con espinas, que se acostumbren, y que vean el acto de separar las espinas casi como un juego; si rechazan de entrada los pescados con espinas, se negarán la posibilidad de disfrutar de especies sabrosas, económicas y saludables.
• Recetas originales. Algunos niños se aburren de comer pescado porque siempre se les ofrece el mismo o preparado de idéntica manera. Haga un listado de recetas originales y apetitosas: empanadillas, croquetas, buñuelos, albóndigas, pizzas, flanes de pescado, lasaña o canelones, en tortilla, con salsas diversas, con patatas, con verduras, frito, a la plancha, al horno, a la parrilla, relleno..., e incluso, en bocadillo (de atún, sardinas, anchoas, salmón ahumado...). En nuestras páginas encontrará cientos de recetas originales y saludables a base de pescado.
• Disimular el sabor. El sabor pronunciado de ciertos pescados genera rechazo en algunos pequeños. Si se maceran con limón, aceite y hierbas aromáticas o se acompañan de salsa, se disimula el sabor y puede resultarles más apetecible.
• ¿Fresco, congelado o en conserva? El pescado congelado mantiene todas las propiedades nutritivas del fresco y es muy práctico, al tenerlo siempre disponible en el frigorífico. Y las conservas de atún, bonito o sardinas y las semiconservas de anchoa son una perfecta opción para iniciar a los niños en el gusto por los pescados.
Legumbres
El papel esencial que juegan las legumbres en el crecimiento y desarrollo de los niños obliga a incorporar en los menús infantiles platos tradicionales como los cocidos de lentejas, garbanzos o alubias. Han de aprender a comerlos a menudo, no todo puede ser pasta y arroces. También podemos ofrecer recetas modernas y atractivas con legumbres, que sorprenderán a los más pequeños.
• Plato combinado. Legumbres, cereales y frutos secos concentran en sí mismos todos los elementos nutritivos para convertir el menú infantil en equilibrado. Esta combinación es común en platos casi olvidados, como lentejas con arroz, garbanzos con piñones o pan rallado, o el cocido de sopa y garbanzos. Precedido este plato de una ensalada, aligeramos los menús infantiles de proteína animal, de grasas saturadas y de colesterol.
• Frías o calientes. En invierno, el aroma de un plato humeante de lentejas invita a probarlo. En verano, descubrir el sabor de garbanzos, lentejas o las judías frías en ensalada sorprenderá a pequeños y mayores, acostumbrados a comerlos calientes.
• De mil formas. Las legumbres tostadas -garbanzos y habas- se venden como aperitivo. También se pueden tomar en forma de paté como el hummus (crema de garbanzo con semillas de sésamo, deliciosa para untar el pan); revueltas con huevo como unos guisantes o unas habas tiernas salteadas con jamón; en forma de falafels o croquetas de legumbres o en puré.
FOBIAS ALIMENTARIAS

"No me gusta la fruta". "Pero, ¿has probado esta?" "No, pero seguro que no me va a gustar". El rechazo absoluto de los niños hacia un tipo de alimentos o a un producto nunca antes consumido puede ser una reacción, un querer hacerse notar, ante una nueva situación que están viviendo (inicio del curso escolar, hermano recién llegado al hogar, cambio de casa...) y durará el tiempo que tarden en adaptarse al cambio. El problema adquiere mayor trascendencia cuando el rechazo responde a una fobia hacia ese alimento.
Quienes han desarrollado una de estas fobias, por alguna razón, asocian ese alimento con la sensación de peligro, de malestar o con una experiencia desagradable. Pesadillas que se tuvieron el día que se probó el alimento; un mal recuerdo del día que se comió por primera vez; una sensación de acoso por parte de la madre o el padre ansioso por dar a probar el alimento, o una atención excesiva ante el acto de comer o el contenido de la comida... son causas que pueden hacer que, de niño, se desarrolle un trauma y se rechace uno o más alimentos para siempre.
El cuadro de fobia alimentaria, si limita en gran medida la alimentación del niño, merece ser tratado por psicólogos que, hay que saberlo, aseguran que insistir al pequeño en que supere esos miedos puede conseguir el efecto contrario y potenciar el rechazo e incluso convertirlo en perpetuo. Si se opta por la amenaza, el niño puede adjudicar a ese alimento una "culpa" extra, haber creado esa situación tensa y desagradable, que se sumará a las reticencias previas.
Los expertos apuntan que la fobia a probar alimentos nuevos (neofobia) surge porque se ha acostumbrado a los niños a una alimentación repetitiva y poco variada, tanto en diversidad de alimentos como en sabores, colores, preparación de los platos y su presentación: asociar siempre los macarrones al tomate, el pescado al rebozado, etc. Así, los cambios los ven como innecesarios y riesgosos, prefieren lo conocido, lo que saben que les gusta. Por otra parte, los comentarios negativos de padres y hermanos sobre el plato preparado o, peor aún, sobre la actitud del niño problemático ("ni te molestes en servirle, no lo va a probar...") acentúan el rechazo.

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