mirad que chulo!!!
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NUEVA YORK (Reuters Health) - Un nuevo estudio sugiere que algunas madres terminarían sobrealimentando a sus bebés al no reconocer los signos de saciedad.
El estudio, que incluyó a 96 madres de bajos recursos que alimentaban a sus bebés con mamadera, reveló que cuando una mujer tiende a no reconocer las señales de saciedad que da un bebé, éste es más propenso a engordar rápido en el primer año.
Los resultados sugieren que la sensibilidad de los padres a los signos en los bebés alimentados con mamadera tendrían un papel importante en el riesgo de aumento excesivo de peso, publicó Journal of Nutrition Education and Behavior.
El equipo del doctor John Worobey, de la Rutgers University, en Nueva Jersey, siguió a 96 madres primerizas participantes en el programa WIC, un servicio federal que proporciona alimentos suplementarios y educación nutricional a madres e hijos de bajos ingresos.
Todas las participantes habían elegido alimentar al bebé sólo con fórmula.
Durante el primer año de vida de cada bebé, asistentes del equipo visitaron a las madres en el hogar para observar las prácticas alimentarias.
Eso incluyó medir la sensibilidad materna a las señales de saciedad del bebé, como el nivel de atención sobre el niño durante la alimentación y si la madre suspendía la alimentación cuando el bebé se separaba de la mamadera.
El estudio reveló que, en general, los hijos de las mujeres con baja sensibilidad a esas claves tendían a engordar más que el resto entre los 6 y los 12 meses de edad.
Para el equipo, el problema sería que esas madres se guían más por el contenido de la mamadera (alimentar hasta que esté vacía), en lugar de mirar al bebé.
Un bebé regordete no necesariamente será un niño con sobrepeso, pero algunos estudios demostraron que el aumento rápido de peso en los primeros meses de vida predispondría a los niños a ser futuros obesos.
El equipo sostiene que enseñarles a las madres que eligen alimentar a sus hijos con mamadera cómo reconocer los signos de saciedad reduciría el aumento de peso excesivo en los niños.
Las mujeres en el programa WIC, por ejemplo, pudieron mirar un video sobre las conductas infantiles durante la alimentación.
"Esas estrategias no frenarán la epidemia de obesidad infantil, pero podrían ser un primer paso para reducir la prevalencia del sobrepeso tan evidente en los estadounidenses más jóvenes", escribieron los autores.
FUENTE: Journal of Nutrition Education and Behavior, mayo/junio del 2009

NUEVA YORK (Reuters Health) - Un nuevo estudio demuestra que los niños muy pequeños que pasan mucho tiempo en centros de cuidado o que tienen un cuidador primario relativamente insensible sufren cambios en el sistema de respuesta corporal al estrés que se mantienen en la adolescencia.
Los efectos fueron "modestos" y los padres de niños en cuidado diurno no deberían alarmarse, recomendó a Reuters Health el doctor Glenn I. Roisman, de la University of Illinois.
"Este trabajo no sugiere que haber padecido la insensibilidad en los tres primeros años de vida o haber estado en un centro de cuidados diurnos dañará a un niño", agregó. Aun así, dijo que los efectos parecerían reales.
El equipo dirigido por Roisman estudió a un subgrupo de 863 niños participantes en una investigación del Instituto Nacional de Salud y Desarrollo Infantil de Estados Unidos que siguió a 1.364 niños desde el mes de vida hasta los 15 años.
El estudio incluye alrededor de una docena de evaluaciones en persona de la interacción entre un niño y su cuidador primario.
Los autores analizaron cómo la crianza y la calidad del cuidado de los niños hasta los 3 años, como así también la cantidad de horas que los niños pasaban en un centro de cuidado diurno, estaban asociados con los niveles de cortisol al despertar a los 15 años.
Los niveles matinales de esa hormona son un marcador del funcionamiento del eje hipotalámico-pituitario-adrenocortical (HPA). Esa red de factores hormonales y neurológicos gobierna cómo cooperamos con el estrés en el largo plazo.
En una persona cuyo eje HPA funciona bien, los niveles de cortisol aumentan a la mañana y van disminuyendo durante el día.
Los niveles matutinos bajos de cortisol indican una disfunción del sistema.
El equipo halló una pequeña, pero sólida, relación entre la exposición al cuidado insensible (por ejemplo, padres desapegados y que no expresan emociones con el niño) y los bajos niveles de cortisol.
Y cuanto más tiempo pasaba un niño en un centro de cuidados diurnos, más propenso era a tener bajos niveles de cortisol. Con todo, la calidad de los cuidados infantiles no afectó los niveles de la hormona.
Esa relación se mantuvo tras ajustar los datos según varios factores, como la educación materna, el nivel socioeconómico y la calidad de la interacción padres-hijo a los 15 años.
Las experiencias en la infancia temprana, según Roisman, ayudarían a ajustar el eje HPA para que pueda responder efectivamente a los estresores diarios.
Estudios previos sobre niños con privaciones emocionales graves habían hallado que los niveles de cortisol eran bajos al despertar y se mantenían así durante el día.
El nuevo estudio, publicado en la revista Child Development, incluyó a niños con experiencias normales de crianza y cuidados recibidos.
Los resultados no deberían asustar a los padres que necesitan dejar a sus hijos en centros de cuidados diurnos durante gran cantidad de horas, pero Roisman consideró que "es una información bastante útil para los padres".
"Concurrir a un centro de cuidado diurno puede ser muy estresante para los niños pequeños", agregó.
Otras investigaciones han asociado los niveles bajos de cortisol con una mayor probabilidad de desarrollar conductas antisociales. El equipo espera obtener datos sobre cómo la crianza y los cuidados de los niños, que ahora tienen 17 años, influye a futuro sobre su comportamiento.
FUENTE: Child Development, mayo/junio del 2009
NUEVA YORK (Reuters Health) - Los niños expuestos habitualmente al humo de tabaco tendrían alto riesgo de desarrollar un enfisema precozmente, reveló un estudio.
Eso "sugiere que los pulmones infantiles no se recuperarían por completo de la exposición temprana al humo de tabaco, aunque nunca fumen", dijo a Reuters Health la autora principal, doctora Gina Lovasi, de la Columbia University.
"Me sorprendió haber podido detectar una diferencia tantos años después", agregó la investigadora.
El humo ambiental del tabaco (HAT) está asociado con varios problemas de salud graves, pero nunca se había vinculado con la aparición de enfisema durante el curso de la vida, según el estudio presentado en la conferencia internacional de la Sociedad Torácica Estadounidense, en San Diego.
Otras investigaciones habían analizado los efectos de largo plazo de la exposición temprana al humo de tabaco.
Pero la nueva investigación "es la primera que incluye estudios por tomografía computarizada (TC) a una muestra grande de adultos relativamente saludables para buscar patrones similares a los de un enfisema y asociarlos con la exposición infantil al humo de tabaco", explicó Lovasi.
El equipo analizó datos de 3.964 adultos, de unos 60 años de edad; en especial, se concentró en los 1.781 adultos que nunca habían fumado. Les preguntaron si alguna vez habían convivido con un fumador regular de cigarrillos en el hogar.
Los adultos que de niños habían convivido con un fumador eran mucho más propensos a tener signos de enfisema temprano en las imágenes por TC que aquellos sin ese antecedente infantil.
"Sabemos por otros estudios que el humo de tabaco causa distintos efectos de salud negativos para adultos y niños", dijo Lovasi.
"Nuestro estudio agrega que el daño durante la infancia duraría décadas o empeoraría en el tiempo. Aun así, el estudio sigue siendo demasiado preliminar como para darle un mensaje claro a los médicos o al público general", finalizó la autora.

NUEVA YORK (Reuters Health) - Los problemas de sueño son más comunes en los bebés cuyas madres están deprimidas que en los hijos de mamás sin depresión, reveló un nuevo estudio.
Aunque aún resta saber si esto coloca a los niños en mayor riesgo de padecer depresión infantil.
Los resultados provienen de un análisis de 18 bebés saludables nacidos a término en los que se evaluaron las conductas de sueño con actigrafía, para controlar cuánto se movían durante siete días consecutivos en un mes, por un total de 24 semanas.
Asimismo, las madres de los bebés llevaron registros diarios de sus períodos de sueño y vigilia.
Once de los niños eran hijos de madres con depresión, mientras que los siete restantes no tenían antecedentes familiares de esa condición mental, señaló el equipo de la doctora Roseanne Armitage, de la University of Michigan, en Ann Arbor, en el artículo publicado en la revista médica Sleep.
Los investigadores hallaron que los bebés de madres deprimidas tardaban más en dormirse que aquellos que no tenían mamás con depresión (alrededor de 80 frente a 20 minutos) y se despertaban más veces durante la noche (cuatro contra dos veces).
Esas diferencias se mantuvieron a través de las 24 semanas de investigación.
"Aunque hay muchos factores ambientales y sociales que pueden influir en el sueño y la conducta del bebé, este estudio es un primer paso hacia la caracterización de la influencia de la depresión materna", escribió el equipo.
Los autores consideraron que si investigaciones futuras muestran que los niños con problemas de sueño son propensos a la depresión, entonces será importante determinar si los desórdenes del sueño pueden modificarse.
FUENTE: Sleep, mayo del 2009

BALTIMORE (Reuters Health) - Más de un tercio de las madres y más de la mitad de los bebés tienen deficiencia de vitamina D al momento del parto.
Es más, los suplementos prenatales de vitamina D no previenen completamente esa deficiencia, según un estudio presentado en la reunión anual de las Sociedades Académicas de Pediatría.
El equipo dirigido por Anne Merewood, directora del Centro de Lactancia del Centro Médico de Boston, midió los niveles de vitamina D de 433 mujeres y 376 recién nacidos en muestras de sangre obtenidas dentro de las 72 horas posteriores al parto.
Los investigadores reunieron también datos a través de cuestionarios a las madres y de sus historias clínicas.
Los resultados revelaron que el 36 por ciento de las mujeres y el 58 por ciento de los bebés tenían deficiencia de vitamina D. En dos tercios de los participantes esa carencia era grave.
Más del 30 por ciento de las mujeres que habían tomado la vitamina D prenatal cinco o más veces por semana durante el tercer trimestre de embarazo seguía teniendo deficiencia de la vitamina al momento del parto.
Las mujeres con deficiencia de vitamina D en el parto eran cinco veces más propensas a tener un bebé con el mismo problema que el resto de las mujeres.
Otros factores de riesgo de deficiencia de vitamina D en los bebés fueron nacer en invierno, ser de etnia afroamericana y tener una madre con obesidad grave.
Merewood opinó que se necesitan medidas para asegurar que las mujeres en edad reproductiva tengan un consumo adecuado de vitamina D.
"La forma más lógica de corregir la deficiencia es la exposición al sol. Si bien debe hacerse con precaución para evitar una quemadura solar, basta una pequeña cantidad de tiempo al aire libre para estar protegidos contra la deficiencia de vitamina D", indicó la experta.
Otras fuentes de vitamina D son las píldoras de aceite de hígado de bacalao, la leche fortificada con vitamina D y los pescados grasos.
La investigadora de Boston destacó que los resultados deben interpretarse con cuidado, dado el debate que existe entre expertos sobre la definición de deficiencia de vitamina D.
Son pocos los niños técnicamente clasificados dentro del grupo con deficiencia de vitamina D que tienen signos físicos evidentes del problema, explicó la autora.
"Necesitamos más estudios para determinar la definición exacta de deficiencia, especialmente en los niños", concluyó Merewood.
consumer
La intoxicación por paracetamol líquido en menores de seis meses es "cada vez más frecuente", advierten pediatras de Osakidetza, el Servicio Vasco de Salud. Según estos expertos, la mayoría de las hospitalizaciones en estos casos se debe a la "la confusión derivada de la jeringuilla" que acompaña al frasco de la marca "Apiretal 60 ml.", una de las más consumidas.
Los pediatras vascos consultados señalan que la intoxicación "se suele presentar en lactantes jóvenes a los que se les recomienda el fármaco después de la vacunación general de los dos meses". El problema no es el medicamento -el antitérmico más seguro y uno de los más utilizados a nivel mundial-, sino "un error en la dosificación de la solución por parte de los padres".
La confusión, insisten, surge con la presentación de la nueva jeringuilla que se comercializa con el "Apiretal 60 ml.". El fabricante ha sacado al mercado hace tiempo un dispensador diferente a los cuentagotas habituales -de 5 mililitros, frente al de 1,2 de antes-, que "está generando mucha confusión", señalan los pediatras vascos, que ya han dado cuenta de este hecho al Ministerio de Sanidad y Política Social.
Lesión hepática
"Los padres se equivocan a la hora de realizar la medición. En lugar de administrar al recién nacido 0,10 mililitros por kilo, lo que ocurre es que les dan un mililitro", comentan los expertos. De manera que el lactante "ingiere hasta diez veces más de la cantidad recomendada de paracetamol líquido".
"La ingesta de dosis tóxicas puede provocar una lesión hepática grave, que característicamente suele presentarse de forma retardada tras un periodo sin apenas síntomas", apunta Santiago Mintegi, director del Observatorio Toxicológico de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría.
En estos casos, el tratamiento consiste en una descontaminación gastrointestinal con la administración de carbón activado. En caso de detectarse niveles tóxicos en sangre es necesario suministrar un antídoto al bebé. "Afortunadamente, la mayoría de los padres suelen darse cuenta a tiempo de que han podido equivocarse en la administración del medicamento y llevan al bebé al pediatra", afirma Mintegui.

consumer
Un estudio liderado por investigadores de la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) indica que el 30% de los partos acaba en cesárea. Además, y aunque aconseja prudencia para interpretar estos resultados, la ASPB relaciona dos de los factores que influyen en esta práctica: la clase social y el servicio de maternidad utilizado (público o privado).
Tras analizar los datos de todas las mujeres residentes en Barcelona que dieron a luz entre 1994 y 2003, los investigadores hallaron que un factor relevante en el porcentaje de cesáreas es la asistencia de los partos en las clínicas privadas, que ya doblan a las públicas en el número de cirugías, según este trabajo, dado a conocer por el Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).
El número de intervenciones efectuadas mediante cesárea en España resulta "excesivo", afirman los autores. "Se están haciendo más cesáreas de las que se debería. Toda la literatura médica interpreta que tendría que hacerse, como mucho, en un 15% de los casos, aunque en muchos países enriquecidos se está doblando esta cifra", explicó Joaquín Salvador, autor principal del estudio e investigador de la ASPB.
Los resultados muestran que, cuando se compara la sanidad pública con la privada, en la segunda se llevan a cabo más cesáreas. "Cuando las mujeres de clases sociales menos favorecidas dan a luz en clínicas privadas, el porcentaje de cesáreas se iguala al de las clases más favorecidas", detalló Salvador. Sin embargo, el investigador aconsejó prudencia a la hora de interpretar estos resultados. "Se trata de dos variables muy difícilmente separables. No podemos deducir tampoco que lo único que interviene es el tipo de maternidad, ya que lógicamente las mujeres de clase social más favorecida van a tener más acceso a la sanidad privada", añadió.
Otro factor determinante para estas intervenciones es la edad. "A más edad, más cesáreas. E igualmente, a más edad, más posibilidades de disfrutar de una clase social más acomodada, con lo que puede haber más mujeres mayores que vayan a parir a clínicas privadas. Pero en el estudio comprobamos que la diferencia no era tan importante", señaló el investigador.
Otros factores
Además de los motivos derivados de las complicaciones que se pueden presentar en un parto, los expertos confirmaron que hay otras razones no médicas por las que se practican las cesáreas: la facilidad que puede suponer el planificar el parto para el médico, la madre y la familia, y el factor económico. "Una cesárea es más cara que un parto vaginal, ya que no sólo implica una intervención más compleja, sino más días de hospitalización", aseguró Salvador.
Lo cierto es que desde hace muchos años existe un debate en el mundo de la ginecología y la obstetricia sobre la práctica excesiva de la cesárea. Los expertos sostienen que habría que vigilar esta intervención quirúrgica, que no está libre de riesgos para la madre y el hijo.

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Un estudio liderado por investigadores de la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) indica que el 30% de los partos acaba en cesárea. Además, y aunque aconseja prudencia para interpretar estos resultados, la ASPB relaciona dos de los factores que influyen en esta práctica: la clase social y el servicio de maternidad utilizado (público o privado).
Tras analizar los datos de todas las mujeres residentes en Barcelona que dieron a luz entre 1994 y 2003, los investigadores hallaron que un factor relevante en el porcentaje de cesáreas es la asistencia de los partos en las clínicas privadas, que ya doblan a las públicas en el número de cirugías, según este trabajo, dado a conocer por el Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).
El número de intervenciones efectuadas mediante cesárea en España resulta "excesivo", afirman los autores. "Se están haciendo más cesáreas de las que se debería. Toda la literatura médica interpreta que tendría que hacerse, como mucho, en un 15% de los casos, aunque en muchos países enriquecidos se está doblando esta cifra", explicó Joaquín Salvador, autor principal del estudio e investigador de la ASPB.
Los resultados muestran que, cuando se compara la sanidad pública con la privada, en la segunda se llevan a cabo más cesáreas. "Cuando las mujeres de clases sociales menos favorecidas dan a luz en clínicas privadas, el porcentaje de cesáreas se iguala al de las clases más favorecidas", detalló Salvador. Sin embargo, el investigador aconsejó prudencia a la hora de interpretar estos resultados. "Se trata de dos variables muy difícilmente separables. No podemos deducir tampoco que lo único que interviene es el tipo de maternidad, ya que lógicamente las mujeres de clase social más favorecida van a tener más acceso a la sanidad privada", añadió.
Otro factor determinante para estas intervenciones es la edad. "A más edad, más cesáreas. E igualmente, a más edad, más posibilidades de disfrutar de una clase social más acomodada, con lo que puede haber más mujeres mayores que vayan a parir a clínicas privadas. Pero en el estudio comprobamos que la diferencia no era tan importante", señaló el investigador.
Otros factores
Además de los motivos derivados de las complicaciones que se pueden presentar en un parto, los expertos confirmaron que hay otras razones no médicas por las que se practican las cesáreas: la facilidad que puede suponer el planificar el parto para el médico, la madre y la familia, y el factor económico. "Una cesárea es más cara que un parto vaginal, ya que no sólo implica una intervención más compleja, sino más días de hospitalización", aseguró Salvador.
Lo cierto es que desde hace muchos años existe un debate en el mundo de la ginecología y la obstetricia sobre la práctica excesiva de la cesárea. Los expertos sostienen que habría que vigilar esta intervención quirúrgica, que no está libre de riesgos para la madre y el hijo.