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Archivo: Abril 2009

20/04/2009 GMT 1

Deficiencia de vitamina D aumenta el riesgo de necesitar cesárea

amaiaaparicio @ 09:59

Por Joene Hendry
NUEVA YORK (Reuters Health) - Un estudio sugiere que las mujeres con deficiencia de vitamina D durante el embarazo tendrían riesgo de necesitar una cesárea.
De entre 253 mujeres que tuvieron un bebé en un hospital en Boston, Massachusetts, aquellas con deficiencia de vitamina D eran cuatro veces más propensas a tener un parto por cesárea que las mujeres con mayores niveles de la vitamina, informó el equipo del doctor Michael F. Holick.
"La vitamina D es crítica para el funcionamiento muscular", explicó Holick, de la Escuela de Medicina de la Boston University, a Reuters Health.
Por lo tanto, dijo Holick, no sorprende que las embarazadas, un grupo con alto riesgo de sufrir deficiencia de vitamina D, tengan mayor riesgo de necesitar cesárea.
Los niveles individuales de vitamina D varían según el uso de suplementos y la capacidad de la piel de transformar la luz del sol en 25-hidroxivitamina D en la sangre.
El equipo midió los niveles posparto de vitamina D en mujeres de unos 25 años que residieron en Boston durante todo el embarazo: 130 eran hispanas, 29 eran blancas no hispanas y 94 eran negras no hispanas.
Los autores definieron deficiencia de vitamina D, según el nivel determinado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), por debajo de 37,5 nanomoles por litro (15 nanogramos por mililitro) de 25-hidroxivitamina D en sangre.
Según publica Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism, el 28 por ciento de las mujeres con deficiencia de vitamina D tuvo parto por cesárea, comparado con el 14 por ciento del grupo con más de 37,5 nanomoles de vitamina D por litro de sangre.
El equipo observó también una mayor prevalencia de niveles bajos de vitamina D en el grupo de mujeres que había tenido parto por cesárea que en el grupo que había tenido parto vaginal.
En otro estudio, el equipo identificó deficiencia de vitamina D en más de tres cuartos de las mujeres y sus bebés aunque ellas habían ingerido vitaminas prenatales y dos vasos de leche por día durante la gestación.
Los autores opinan que se necesitan más estudios para determinar si el aumento del consumo de vitamina D en el embarazo reduciría la tasa de partos por cesárea.
FUENTE: Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism, abril del 2009

07/04/2009 GMT 1

Las señales del autismo

amaiaaparicio @ 10:04

CONSUMER
A partir de una edad muy temprana, los niños que presentan alguno de los trastornos del espectro autista (TEA) no miran a los ojos ni prestan atención a los gestos o a la expresión corporal, ya que presentan una percepción alterada del movimiento biológico, es decir, de los movimientos generados por el ser humano. Por el contrario, centran su atención en los labios, porque el ritmo de esta parte de la cara se encuentra en sintonía con el sonido del discurso.
Esta fijación en los labios les hace ignorar información social significativa para el desarrollo de la interacción con otras personas, puesto que el movimiento biológico está vinculado con la comprensión social y con el inicio de la relación del pequeño con la sociedad. Así lo asegura un nuevo estudio desarrollado en la Universidad de Yale en New Haven (EE.UU.) y publicado en la edición digital de "Nature". Los datos del trabajo proporcionan más información sobre cómo los niños con autismo experimentan el mundo que les rodea, sobre todo, durante sus primeros años de vida.
Movimiento e información social
El movimiento biológico es vital en el desarrollo social porque a través del mismo interaccionamos con otras personas, y crecemos y aprendemos por imitación. A través de mecanismos como la expresión facial o la dirección de la mirada, extraemos la información socialmente relevante. Un déficit en su percepción puede tener consecuencias significativas para detectar e interpretar esta información. Es lo que les pasa, según los investigadores, a los niños con autismo. El equipo sugiere que su capacidad para percibir de manera correcta el movimiento biológico podría estar ausente.
Los científicos compararon a niños de dos años con autismo con dos grupos: uno de la misma edad sin trastorno del desarrollo y otro, con retraso en el desarrollo. Observaron los respectivos patrones de atención cuando los participantes percibían un movimiento biológico. Este objeto que debían observar consistió en una figura humana (representada por unos cuantos puntos) que daba palmadas al ritmo de una canción infantil; en la parte izquierda la imagen estaba del derecho, en movimiento y sonido, y en la derecha estaba boca abajo y sin sonido.
Los niños con autismo se fijan poco en el lenguaje no verbal, básico para incorporar información social
Los resultados mostraron cómo la atención de tanto los niños con retraso en el desarrollo como los que no padecían ningún trastorno se centraba en la primera figura y en sus movimientos. Los niños con autismo, sin embargo, dividieron su atención a partes iguales entre las dos representaciones. Los investigadores atribuyeron esta atracción a la coincidencia entre el sonido de las palmadas con la alineación de los dos puntos de luz que representaban las manos.
En una segunda observación, en la que los expertos se fijaron a dónde los participantes dirigían la vista, se pudo observar que los niños con autismo se centraban en sintonías audiovisuales y no en el objeto humano en movimiento. Para los investigadores, este hallazgo sugiere que quienes padecen autismo son muy sensibles a los indicios físicos no sociales, y podría explicar por qué estos niños no consiguen mirar a los ojos de las personas, sino que se centran más en el área de la boca. Los investigadores añaden que, con sólo dos años, están en un punto de desarrollo diferente en el que aprenden de un mundo donde la coincidencia de la luz y el sonido es mucho más llamativa que la información social que se desprende del movimiento biológico.
La importancia de la detección temprana
Este descubrimiento es clave para comprender mejor el mundo que rodea a las personas que padecen algún TEA. Según los investigadores, aporta pistas esenciales para su detección precoz y es prometedor para el desarrollo de nuevas terapias basadas en redirigir la atención visual de los niños desde los primeros síntomas. De hecho, la detección e intervención temprana de los casos de autismo es, de momento, la manera más eficaz para el tratamiento.
La percepción del movimiento biológico se suma la gran variedad de síntomas ya conocidos que insinúan la presencia de un trastorno de este tipo. Pero su gran heterogeneidad impide establecer un patrón prototípico del desarrollo de los primeros síntomas: nunca dos personas tendrán los mismos síntomas, así como puede ser que la gravedad de los mismos varíe mucho en unos y otros. Incluso pueden variar en una misma persona en el transcurso del desarrollo de la enfermedad.
Según la Confederación Autismo España, las conductas "especiales" de niños con algún TEA se centran principalmente en tres áreas: alteración de la interacción social, alteración de la comunicación verbal y no verbal y, por último, repertorio restringido de intereses y comportamientos. La primera área se centra en el aislamiento social, la pasividad en la interacción social (interés escaso y furtivo hacia los demás) o las relaciones extrañas o unilaterales y la capacidad limitada de empatía (aunque son capaces de mostrar afecto a su manera).
El segundo aspecto engloba desde aquellas personas que no desarrollan ningún tipo de lenguaje hasta aquellas que muestran una fluidez engañosa. Sea como sea, todas carecen de la habilidad de tener una conversación normal (repetición continua de palabras o frases, inversión pronominal o invención de palabras), evitan el contacto visual y tienen una expresión corporal muy limitada.
En referencia a la restricción de comportamientos e intereses, en los niños con TEA es frecuente ver reducida la capacidad imaginativa. Presentan también patrones de conducta ritualistas y repetitivos y de gran resistencia al cambio. En muchos casos, además, se da una sensibilidad inusual hacia los estímulos sensoriales (táctiles, auditivos y visuales), ansiedad, trastornos del sueño y de la alimentación, trastornos gastrointestinales y rabietas violentas.

PADRES OBESOS, HIJOS OBESOS?

amaiaaparicio @ 10:03

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Sigo con lo iniciado ayer...
Padres y madres deben tomar conciencia y asumir los errores que comenten en su dieta y estilo de vida para evitar trasladarlos a sus hijos, ya que la clave se centra en "comer mejor y moverse más".
• los padres son obesos o uno de ellos lo es, la probabilidad de que sus hijos sean obesos aumenta. De hecho, se estima que los hijos tienen entre un 50% (si uno de los dos progenitores es obeso) y un 80% (si ambos lo son) de probabilidades de serlo también, eso sí, considerando que la genética no es un factor decisivo.
Para entenderlo mejor, aun considerando que ciertos genes predisponen a esta enfermedad, si a ello no se suman otros factores como la falta de ejercicio o una dieta inadecuada rica en grasas o azúcares; en la mayor parte de los casos la obesidad no se desarrollará.
Analicemos el papel que juegan los genes y los últimos avances científicos al respecto.
• Últimos avances científicos Los estudios en torno al papel que desempeñan los genes en el desarrollo de la obesidad son constantes, si bien aún queda mucho por investigar y por aprender. Lo más importante de todo lo descubierto hasta ahora radica en que se abren nuevas vías de tratamiento que consideran los genes a nivel individual. Esto permite individualizar aún más, si cabe, su terapéutica y que ésta sea más eficaz.
• Los genes de la obesidad En el desarrollo de la obesidad, además de la influencia que tienen ciertos factores ya conocidos (dieta, ejercicio, factores socioculturales, etc.), otro elemento a considerar es el perfil genético individual. De hecho, está plenamente demostrado que los genes intervienen en el centro del hambre, en la regulación del peso, en el número y tamaño de los adipocitos y en la distribución del tejido graso en diferentes partes del cuerpo, así como en el gasto energético.
Se intuye que el balance energético de una persona puede estar influenciado hasta en un 40% por su herencia genética, afectando tanto a su apetito como a su metabolismo y composición corporal. Por el momento tan sólo han sido detectados algunos de los genes implicados en la aparición de la obesidad, ya que es posible que su número supere la cifra de los 25.000. Algunos de los genes más estudiados en los últimos años son: leptina (gen obese -Ob-) y su receptor (gen diabetes -DB-), moléculas implicadas en la diferenciación de los adipocitos y en el transporte de lípidos (PPAR, Ap 2) y receptores adrenérgicos (ADR 2 y 3), entre otros. ¿Cuál es la aplicación práctica de todo esto? Para tener una idea más clara, se ha demostrado que la alteración del gen receptor adrenérgico beta 3, hace que la persona engorde si no hace ejercicio con regularidad.
En este caso el tratamiento debería apoyarse en el ejercicio físico, más aún que sobre la propia dieta. Por otro lado, las personas no asimilamos por igual todos los nutrientes según nuestra base genética; es decir, asimilamos de forma diferente las proteínas, los hidratos y las grasas. Por tanto, si conocemos dicha información genética, podría recomendarse a cada persona que limitara en menor o mayor medida la ingesta de uno de dichos nutrientes, por ser el que más le perjudicaría frente al tratamiento de su obesidad. De hecho, aquellas personas que sufren de una mutación en el gen PPAR, deben limitar la ingesta de grasas por encima del resto de consideraciones terapéuticas.
Otros ejemplos de defectos genéticos son aquellos que afectan al centro del hambre y de la saciedad situado en nuestro cerebro. Tal es el caso del síndrome de Prader-Willi, una enfermedad de origen genético que provoca en la persona un hambre insaciable y una obesidad extrema desde la infancia. Otros síndromes genéticos reconocidos en la actualidad son: Bardet-Bield, Cohen y Alström-Hallgren, entre otros. En este contexto se abre un amplio horizonte de futuro para el desarrollo de la terapia génica de la obesidad. Un futuro prometedor, puesto que cuando la obesidad esté causada por ausencia o defecto de determinados genes, la incorporación de un gen o fragmento de ADN permitirá subsanar el defecto existente.
• La obesidad, ¿cómo evitarla? Los avances sobre la obesidad son constantes, si bien nuestro esfuerzo y motivación siguen siendo el arma más eficaz para vencerla. De hecho, la solución más razonable sigue siendo la dieta y el ejercicio, mediante un cambio cultural que suponga aprender a comer mejor y a moverse más, y reduciendo la ingesta de calorías de forma permanente.
Los niños y niñas aprenden por imitación de todo lo que les rodea, en especial de la familia. Por tanto, si quieres evitar que tus hijos desarrollen obesidad, como padre o madre debes adoptar como primera medida "descubrir los errores que cometes en la dieta y el estilo de vida". Ello exige que te informes de cuales son las causas que conducen a la obesidad, que analices las dificultades y busques estrategias o soluciones empleando los recursos necesarios y que solicites ayuda cuando sea preciso a profesionales cualificados.
• Cuanto antes actúes, mejor Ante la obesidad se ha de actuar cuanto antes para prevenir dificultades mayores y más permanentes. De hecho, se ha demostrado que si el niño/a padece sobrepeso entre los 6 meses y los 7 años de edad, tiene un 40% de posibilidades de ser un adulto obeso, mientras que si éste se presenta entre los 6 y 13 años, la posibilidad aumenta hasta el 70%.

Adiós a los termómetros de mercurio

amaiaaparicio @ 10:01

GUIA DEL NIÑO
Los termómetros de mercurio, que han medido la temperatura de generaciones de europeos, pasarán a la historia de la medicina del Viejo Continente. La Unión Europea ha prohibido su venta desde el 3 de abril por motivos medioambientales.

La protección del medio ambiente está detrás de la decisión de la Unión Europea de prohibir la fabricación y venta de los ya tradicionales termómetros de mercurio. Así, desde el 3 de abril, estos instrumentos que han tomado la temperatura de generaciones de niños con fiebre, no se podrán encontrar en ninguna farmacia, según establece una directiva comunitaria aprobada en julio de 2007.
Sin embargo, esta normativa no impide la utilización de los termómetros ya adquiridos por familias o centros sanitarios. Eso sí, advierte de que, una vez que se rompan o estropeen, deberán llevarse a algún punto limpio y sustituirse por termómetros digitales.
Y es que el riesgo de estos instrumentos no está en los perjuicios que pueden causar a las personas que los usen –ya que el mercurio que contienen es mínimo–, sino en el daño al medio ambiente y a la salud que provocan las toneladas de restos de termómetros desechados.
El mercurio es un elemento tóxico y muy contaminante, cuyos restos pueden llegar a ser peligrosos si se tiran a la basura o al vertedero y acaban en el mar, intoxicando a los peces de la zona. De hecho, hay lugares del mundo donde su colonia de peces tiene unos índices de mercurio muy elevados, y donde la población local ha presentado graves intoxicaciones por consumo de pescado contaminado con este elemento químico.

06/04/2009 GMT 1

interesante link sobre sobrepeso infantil

amaiaaparicio @ 10:37

ahí va, aunque iré sacando textos...
http://www.consumer.es/obesidad-infantil

Reevaluación del sobrepeso infantil

amaiaaparicio @ 10:31

Un factor que está contribuyendo al incremento de la obesidad es la transmisión del sobrepeso de madres a hijos. Que padres con sobrepeso tengan bebés con sobrepeso parece caer dentro de una lógica natural. Sin embargo, si se excluyen factores ambientales, hay otros aspectos que no acaban de estar claros.
La evolución del sobrepeso infantil en EEUU tiene una línea creciente: si la prevalencia era, en los años 80, de un 6,3%, en 2001 se ha incrementado hasta un 10%. Los datos los aporta un grupo de investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard (EEUU). Durante más de 20 años, desde 1980 hasta finales de 2001, los investigadores, dirigidos por Matt Gillman, han controlado el crecimiento y el peso de 120.680 niños de familias de clase media, desde su nacimiento y hasta los seis años. Entre los resultados, que se acaban de publicar en la revista Obesity, destacan no sólo el ya citado aumento de la prevalencia del sobrepeso sino también el aumento del riesgo de obesidad, que ha subido del 11,1% hasta el 14,4%. Estos incrementos, dice el trabajo, «son evidentes entre todos los grupos de niños, incluyendo a los menores de seis meses».
Una madre que gana peso durante el embarazo, explica Gillman en la revista, «predispone a que su hijo tenga sobrepeso a lo largo de su vida». En casos extremos, si la madre gana un peso excesivo puede sufrir lo que se denomina diabetes gestacional. Algunos experimentos en roedores han mostrado que este trastorno incrementa los niveles de insulina, los cuales a su vez al actuar sobre el hipotálamo aumentan el apetito. En otros casos, los progenitores pueden estar transmitiendo al bebé una predisposición al sobrepeso a través de una expresión alterada del ADN, aunque no está claro cómo.
La dieta y el ADN del bebé
El factor que más parece estar contribuyendo al aumento de la obesidad infantil es la alimentación con fórmulas infantiles enriquecidas
Entre las diferentes hipótesis planteadas, una que llama la atención es la que dice que los suplementos de ácido fólico podrían tener alguna actividad sobre algún gen relacionado con la obesidad. La idea fue lanzada, con todas las precauciones, por investigadores del Baylor College de Medicine de Houston (EEUU) durante el encuentro de la Organización Genoma Humano recién celebrado el pasado junio en Helsinki (Finlandia). Según explicó Rob Waterland, del Baylor College, el ácido fólico, al igual que la vitamina B12, forma parte de un grupo de compuestos conocidos por añadir «grupos de metilo al ADN, lo que afecta a la actividad de los genes». En otras investigaciones se había observado que este proceso podía servir para activar o desactivar genes en ratones. Lo que el equipo de Waterland halló de forma inesperada es que esos suplementos también generan obesidad en las generaciones siguientes de ratones.
Para confirmar los experimentos, el equipo de Waterland trabajó con diferentes grupos de ratones, modificados genéticamente y sin modificar. Alimentaron a las ratas gestantes con suplementos de acido fólico, vitamina B12, betaína y colina. En todos los casos, las crías de ratón cuyas madres recibieron suplementos eran obesas. Volvieron a repetir el experimento con las siguientes generaciones, y los ratones tenían cada vez mayor peso. Los suplementos de vitaminas propiamente no afectan al peso de la descendencia, al menos que se sepa, así que lo más probable es que se trate de «la metilación de algún gen desconocido hasta ahora». Lo que sugieren los investigadores es que el ácido fólico o un compuesto de su análogo podrían estar activando o desactivando algún gen de la descendencia que tiene relación con esa obesidad.
El trabajo del equipo de Houston aporta una nueva visión sobre cómo la nutrición de la madre puede afectar genéticamente al feto. También puede preocupar porque la cantidad de suplemento dada a las ratas es equivalente a la que se recomienda a las madres embarazadas para prevenir el riesgo de espina bífida en los bebés. Sin embargo, aún es prematuro, decía Waterland en su presentación. No es una demostración de que sea necesariamente el ácido fólico, ya que los suplementos incluían varios compuestos y, por otro lado, el experimento sólo se había realizado sobre ratones.
No es la primera vez que se hallan efectos del ácido fólico. El año pasado, unos investigadores de la Universidad de Newcastle en Australia y de la Universidad de Leeds, en Reino Unido, explicaban en un trabajo en la revista Nature Reviews Genetics que el ácido fólico dado a ratas gestantes hacía más probable que su descendencia presentara un gen, el 677T MTHFR. El inconveniente del gen era que sus portadores serían, en principio, más susceptibles a algunas formas de cáncer y a trastornos cardiovasculares. ¿Podría suceder lo mismo en humanos? La idea fue acogida con precaución y, además, en el apartado de méritos del ácido fólico está sin duda la disminución evidente de la incidencia de espina bífida.
La influencia de la leche materna
El factor que más claramente parece estar contribuyendo al aumento de la obesidad infantil es la alimentación con fórmulas infantiles enriquecidas. Los bebés alimentados con leche materna suelen engordar más lentamente que los alimentados con biberón. Eso se explica en parte porque durante los primeros meses, la leche materna provee los factores inmunitarios y no es hasta más tarde que la leche incorpora más grasa. En cambio, las fórmulas infantiles tienen siempre la misma cantidad de grasa. Por otro lado, las leches enriquecidas contribuyen a que los niños crezcan más y más deprisa, y con más sobrepeso. El trabajo publicado en Obesity recuerda que parte del aumento del sobrepeso infantil se debe precisamente a estas leches. Pero la tasa de niños que son alimentados con leche materna ha aumentado, recuerdan los expertos. ¿No deberían verse sus efectos en un menor sobrepeso? Es posible, dice Gillman, el investigador principal del trabajo, «que se necesite más tiempo para que la lactancia materna contrarreste la tendencia creciente del sobrepeso».
Por otro lado, muchos bebés, al crecer, acaban perdiendo el sobrepeso, así que no es el fin del mundo si el niño está un poco regordete. Pero los niños con sobrepeso, advierte Gillman, «tienen más probabilidad de ser adultos con sobrepeso, especialmente si su apetito se ha 'programado' a diferentes niveles» y tienen también «más predisposición a sufrir trastornos crónicos como presión alta y diabetes».
NUEVO PATRÓN DE CRECIMIENTO INFANTIL DE LA OMS
El pasado abril, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio a conocer el nuevo patrón de crecimiento infantil, con datos y orientación sobre la manera en que cada niño en el mundo debería crecer. El patrón está basado en un estudio multicéntrico que la OMS inició en 1997 y para el cual se siguió el crecimiento de 8.000 niños de Brasil, de EEUU, Ghana, India, Noruega y Omán, que fueron alimentados con leche materna. Esto significa rebajar de forma significativa los antiguos pesos de referencia, ya que los niños alimentados con leche materna tienden a crecer más lentamente que los alimentados con formulas infantiles.
Para muchos especialistas es una buena noticia. Así lo manifestaba June Petty, de la fundación británica National Childbirth Trust, al servicio de noticias Nature News. «Muchas madres sufren estrés al creer que sus hijos no ganan peso en las primeras semanas de amamantarlos cuando comparan su peso con las antiguas gráficas basadas en el crecimiento de bebés alimentados con biberón». El uso extendido de fórmulas infantiles y la obsesión por el crecimiento de los recién nacidos puede haber contribuido a la extensión de la obesidad infantil.
Desde hace un tiempo la OMS recomienda la lactancia materna como fuente óptima de nutrición en la primera infancia. El nuevo patrón, explica la OMS, sirve para poder determinar «cuándo se satisface o no las necesidades de nutrición y detectar la subnutrición, el sobrepeso, la obesidad y otras condiciones relacionadas con el crecimiento de una forma temprana».

01/04/2009 GMT 1

Prohibido dar de mamar

amaiaaparicio @ 10:11

Me parece de verguenza que un hecho tan natural y normal como comer, o dar de mamar, que es eso, comer, esté PROHIBIDO en un centro comercial. Por qué comer o tomar el bibe no está prohibido?? de esta forma no se alienta por la lactancia natural, la que debiera ser : la materna, de siglos y siglos,.... qué verguenza. La lactancia materna ha de ser promocionada, porque así lo dice la OMS, y todo el que sea inteligente y no denegada, abolida o escondida a cubículos, de las miradas de la gente. Quien quiera que se vaya a la sala de lactancia, me parece estupendo, pero quien no no. Además, si está ocupada, ha de esperar mi hija a comer???
Aquí os dejo la noticia que me tiene indignada:
El centro comercial Los Fueros Boulevard de Barakaldo dispone de un "código de conducta" que prohíbe la lactancia materna en las zonas comunes del establecimiento, así como la introducción de bebidas alcohólicas y acceder desnudo o en ropa interior, entre otras prohibiciones.

Este código, que está colocado en las dos puertas de acceso al centro comercial, situado en el Herriko Plaza de Barakaldo, pide la cooperación de los compradores para lograr "un entorno controlado, maximizar la seguridad y el disfrute de sus compras y tiempo de ocio".
Entre las prohibiciones que se recogen en este código de conducta, consultado por Efe, se encuentra la de dar lactancia materna en las zonas comunes, aunque no dice nada de dar biberones a los bebés ni de comer en esas mismas zonas comunes del centro comercial.
El texto explica que las madres que quieran dar lactancia materna a sus hijos disponen de una sala de lactancia en cada una de las plantas, que son las salas que existen para el cambio de pañales en las que se ha colocado una silla, aunque, de las dos salas existentes, hoy una permanecía cerrada.
Además, se prohíbe "el uso de la fuerza física, amenazas, lenguaje obsceno, gestos obscenos, insultos de origen racial, religioso, étnico o cualquier comentario discriminatorio los cuales afecten a cualquier cliente del centro o que pueda crear molestias que interfieran, interrumpan o pongan en peligro a los ocupantes del centro o su actividad comercial".
También se prohíbe "la entrada al centro sin vestimenta o llevando únicamente ropa interior, es decir, con la falta de alguna parte de la indumentaria habitual que, en general, pueda generar alboroto" y "sentarse en el suelo, escaleras, barandillas, escaleras mecánicas, ascensores, papeleras".
Otra de las prohibiciones es la de introducir bebidas alcohólicas y "hacer novillos en horario escolar, exceptuando cuando vaya acompañado de sus padres, profesores o tutores legales".

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