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amatxu
El blog para amatxus, aitatxus y bebés

Archivo: Marzo 2009

31/03/2009 GMT 1

Mujeres que dejan de fumar al inicio embarazo benefician al bebé

amaiaaparicio @ 10:49

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- Las embarazadas que dejan de fumar antes de la semana 15 de gestación tienen tasas de parto prematuro y bebés pequeños para la edad comparables con las de las mujeres no fumadoras, según un estudio.
Los resultados demostraron que "esos efectos graves del tabaquismo podrían revertirse si la embarazada deja de fumar al inicio del embarazo", comentó en British Medical Journal el equipo de la doctora Lesley M. E. McCowan, de University of Adelaide, en Australia.
Los resultados surgieron de un análisis de datos entre 2.500 mujeres primerizas. A la semana 15 de gestación el equipo clasificó a las mujeres en varios grupos: no fumadoras, fumadoras que abandonaron y fumadoras.
El 80 por ciento de las mujeres era no fumadora, el 10 por ciento era fumadora que había abandonado y el 10 por ciento seguía fumando.
La tasa de parto prematuro fue del 4 por ciento y la tasa de bebés pequeños para la edad fue del 10 por ciento, tanto entre las fumadoras que abandonaron como en las no fumadoras.
En cambio, las mujeres que seguían fumando registraron una tasa de parto prematuro del 10 por ciento y una tasa de bebé pequeño para la edad del 17 por ciento, que son dos cifras significativamente más altas que las tasas en los otros grupos.
"Los especialistas en maternidad deberían insistir en que las embarazadas que fuman dejen de hacerlo lo más temprano posible en la gestación, además de explicarles cuáles son los grandes beneficios para la salud si abandonan la adicción antes de la semana 15 de embarazo", concluyó el equipo.
FUENTE: British Medical Journal, online 27 de marzo del 2009.

30/03/2009 GMT 1

Un bebé en el Parlamento

amaiaaparicio @ 11:39

Me han pasado este link, y la verdad es que es una noticia que sorprende, si bien me gustaría que dejara de ser noticia y fuera algo normal, como normal que es. Yo soy cargo público, concejala en un pueblo de bizkaia, y mi pequeña nació en plenas elecciones, así que me la he llevado y le he dado pecho en muchos plenos y comisiones. Para mí es normal, pero sé que no deja de sorprender. Ahí va:
El pasado 26 de marzo, Hanne Dahl, eurodiputada danesa de 38 años, se encontró con un pequeño problema. No podía faltar a una importante sesión de votación en el Parlamento Europeo y, por supuesto, no quería dejar de amamantar a su hija de sólo tres meses. La solución: se llevó a su bebé a la Cámara y, ante la sorprendida mirada de sus compañeros, le dio el pecho en el mismo hemiciclo durante las votaciones.
Y es que, aunque las eurodiputadas pueden pedir baja maternal tras el parto si el reglamento de su Parlamento nacional lo autoriza, no pueden delegar su voto en otra persona. Además, en algunos casos pueden sufrir una penalización económica.
Por eso, muchas recientes mamás se encuentran ante un dilema: no asistir a las sesiones de votación, aunque eso suponga restar un voto a sus partidos, o acudir a la Cámara Europea dejando a sus hijos en casa. Hanne Dahl, que es oriunda de un país, Dinamarca, cuya población apoya inequívocamente la lactancia materna, optó por la solución intermedia y no dudó en amamantar a su bebé cuando éste necesitó alimentarse.
El objetivo de los grupos parlamentarios que apoyan la conciliación de la vida familiar y laboral es claro: conseguir que las eurodiputadas puedan disfrutar de su baja maternal sin penalizaciones económicas y sin perder su voto.

26/03/2009 GMT 1

La natalidad despunta en 2008 y ya hay ‘baby boom’

amaiaaparicio @ 11:51

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20 minutos
MANUEL ROMERO. 25.03.2009Euskadi vuelve a escuchar el llanto de los niños, e incluso a babear un poquito, después de un cuarto de siglo sin demasiadas trastadas infantiles. Vamos, que la natalidad repunta en Euskadi en lo que ya se considera un nuevo baby boom. Sobre todo, tras la sequía de nacimientos de los últimos 25 años.

Los últimos datos, aportados por el Eustat, revelan que en el tercer trimestre de 2008 nacieron 5.417 bebés, un 1,9% más que en el mismo periodo del año anterior. Y ese aumento, notable o no, confirma la tendencia de todo 2008, cada día 60 nuevos niños.

Así, esa cifra, de julio a septiembre, es similar a la de los tres meses anteriores (5.455), y muy superior a los niños venidos al mundo en el primer trimestre, 5.083 (es un 6,5% más). De seguir con así, como todo parece indicar, los nacimientos en todo 2008 habrán sido bastantes más que los de 2007, cuando se registraron un total de 20.555 niños. La cifra no había sido tan alta desde 1985.

Pero lo que parece un indicador claro de que vivimos un nuevo baby boom es el nacimiento de segundos y posteriores hijos, algo poco común en los últimos lustros. Pues bien, esos nacimientos se han incrementado en un 7,3%. De los 5.417 niños nacidos en ese trimestre, más de la tercera parte (el 35,8% un 1.937) llegaron a familias en las que ya había otro hijo.

Quizá esa circunstancia ha hecho que las madres solteras –nacimientos fuera del matrimonio– se hayan reducido ligeramente. Según los últimos datos, estas madres son 29,9% del total.

395 niños eran terceros hijos o más en el tercer trimestre de 2008En el trimestre anterior, suponían unas décimas más y eran el 30,3%. Curiosamente, muchas de las madres solteras son más jóvenes que la media.
El 16,1% de las madres no casadas tenían entre 14 y 24 años, cuando la mayoría de las parturientas tenían más de 30 años.

Madres de los 30 años para arriba

Es reflejo de la sociedad actual. Las nuevas madres tienen más de 30 años. El 43,6% de ellas tiene entre 30 y 34 años y otro 28,7% tiene entre 35 y 39 años.

Incluso, las de 40 años o más son el 5,2%. Es decir, el 77,5% tiene más de 30 años. Y las de menos de 24 años son el 7%.

17/03/2009 GMT 1

qué bonito!!

amaiaaparicio @ 13:30

http://www.youtube.com/watch?v=Cuu8UEXzVQ0

16/03/2009 GMT 1

Frutas, verduras y pescado también son cosa de niños

amaiaaparicio @ 12:47

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CONSUMER
Padres y madres en casa y educadores y profesionales de restauración colectiva en el comedor escolar deben asumir la responsabilidad de que los niños adquieran hábitos alimentarios saludables
"Siempre he agradecido a mi madre que me enseñara a comer de todo y me insistiera en la importancia que tiene una buena alimentación". La declaración de hijo orgulloso representa una cara de la moneda, la positiva. La otra la tenemos en una escena que se produce cada día en el comedor de empresa o en la cena con amigos: alguien deja distraídamente en el plato la mitad de la comida, explicando -lacónicamente y sólo si le preguntan- "nunca me gustaron las verduras", o "yo, es que soy más de carne: el pescado ni fu ni fa". Son las dos caras de la moneda de una realidad, los hábitos alimentarios, que los especialistas relacionan cada vez más con la salud de la gente, en particular con la obesidad y las enfermedades cardiovasculares. Y, también, de un estado de la situación cuyo origen hay que buscar en lo que se aprende desde la infancia.
Niños que comen mal

En la mesa familiar, si ponemos el foco en los niños, en su comportamiento ante la comida que se les sirve, vemos que desaparecen la carne y las patatas fritas del plato pero dejan casi toda la verdura; que se relamen de gusto con la pasta con tomate y queso pero miran de reojo las lentejas y jamás terminan el pescado si no carece absolutamente de espinas y no sabe muy fuerte; adoran los fritos, los dulces, los lácteos y la bollería, pero no hay quien les haga comer a menudo ensaladas o fruta.
Podría decirse que cada niño es un mundo, y sería cosa cierta, pero tanto nutricionistas como educadores, profesionales del sector de la restauración colectiva y padres saben que esta situación se repite cada día en muchas familias y comedores escolares: los niños comen mal, y seguro que hay disculpas y razones que lo explican pero el hecho tiene unas repercusiones muy perjudiciales en su salud.
Casi uno de cada seis menores españoles de entre 6 y 12 años padece obesidad, y a una cuarta parte de quienes no han cumplido 24 años la balanza les advierte de que pesan más de lo adecuado. ¿La razón? El excesivo consumo de alimentos ricos en grasas y de dulces, y la tradicional reticencia de los niños a ingerir fruta, pescado y hortalizas. Las nuevas costumbres de niños y jóvenes, más sedentarias que las de generaciones anteriores, y la escasa actividad física completan este explosivo cóctel que hipoteca la salud de muchos niños y jóvenes.
Qué hacer
Para los niños el día tiene pocos momentos gratificantes (hay que levantarse de buena mañana, asearse, estudiar y atender en clase, moverse de aquí para allá...) y el de la comida es uno de ellos. Como a los adultos, les gusta disfrutar cuando se alimentan. De hecho, no piensan en nutrirse, sino en comer lo que más les gusta. ¿Qué hacer para que aprendan a comer bien, y para que disfruten comiendo lo que, de entrada, no les gusta o incluso detestan?
La recompensa es un método poco aconsejable. Ofrecerles como premio algo que les atrae mucho, como el postre o "chuches", si se comen lo que no les agrada no es buen método. Especialistas en nutrición infantil de las universidades de Surrey y Gales, ambas en Reino Unido, acaban de publicar una investigación en la que concluyen que "este sistema de recompensa en forma de alimentos puede incrementar aún más las preferencias de los niños por el postre o los dulces, pues el emparejamiento de dos comidas se traduce en que la comida de recompensa se considere más positiva que la de acceso".
Otros especialistas aseguran que en ciertas circunstancias los premios pueden aumentar la disponibilidad para modelar la conducta alimentaria, pero sugieren ofrecer recompensas no alimentarias, como el reconocimiento ("estoy muy orgulloso de ti", "estás aprendiendo mucho") o pequeños objetos, como pegatinas o un lápiz de colores cuando consiguen éxitos, en otras palabras, cuando comen lo que preferirían no comer.
El equipo de nutricionistas de CONSUMER EROSKI considera que insistir tanto en casa como en el centro escolar sobre la importancia de adquirir hábitos alimentarios saludables, y compaginar esta formación con el ofrecimiento cotidiano de menús equilibrados y bien planteados que acaben agradando a los pequeños es la mejor manera de que aprendan a comer de todo.
EL EJEMPLO, EN CASA

El niño come lo que ve que sus padres comen. La razón de que el menor coma mal se debe, en gran medida, a una conducta alimentaria mal aprendida en casa y a una relación poco reflexiva con la comida, a no concederle la importancia que tiene. Por ello, resulta determinante que padres, abuelos y educadores analicen hasta qué punto, con su comportamiento alimentario cotidiano, con su disciplina y el tiempo y modo que invierten en enseñar a comer a los más pequeños, son responsables de su inadecuada conducta alimentaria. Enseñar a comer forma parte de la educación. Y como aprendizaje esencial que es, requiere un esfuerzo constante, diario.
Los pequeños son, con frecuencia, maniáticos con las comidas y manifiestan preferencias y aversiones ante ciertos alimentos. Sin embargo, y aunque las preferencias deben ser tenidas en cuenta a la hora de planificar los menús, el niño no puede dictar a sus padres los platos que han de preparar. Lo de preguntarles "qué comemos mañana" es un gran, y habitual, error. No les preguntamos si quieren ir mañana a clase. Si por ellos fuera, con su media docena de platos favoritos sería más que suficiente. Sin embargo, si la gama de alimentos que incorporan los menús familiares es amplia tendrán más posibilidades de variar y resultará más probable que acepten un mayor número de alimentos. Por el contrario, si sólo ven 2 ó 3 tipos de verduras, ensaladas y frutas o el pescado cocinado siempre de la misma forma, difícilmente asimilarán lo bueno que es comer de todo.
Los niños emulan lo que ven mucho más de lo que atienden a lo que se les explica; por tanto, aparquemos de vez en cuando la (necesaria) retórica y prediquemos (siempre) con el ejemplo: eduquemos a los niños en sabores diferentes que les permitan disfrutar de una alimentación rica, variada y saludable. Es tarea de padres y madres, en el hogar, y de educadores y profesionales de restauración colectiva, en el comedor escolar, inocularles hábitos alimentarios saludables. Eso sí, sin renunciar a que las comidas constituyan un momento placentero. Y si, de paso, los mayores aprendemos a comer un poco mejor, la jugada saldrá perfecta.
Alimentos conflictivos

Frutas
Los más pequeños se muestran reacios, en general, a consumir fruta, excepto el plátano, fácil de pelar y de agradable sabor dulce. Pero la clave para iniciarse en una dieta sana y variada está en que prueben otras frutas, ya que ciertas vitaminas y minerales abundan en unos tipos de fruta mientras escasean en otros. El plátano contiene mucho potasio, pero apenas vitamina C. Los niños han de comenzar el día tomando frutas: un zumo en el desayuno, o rebanadas de plátano, fresas. Si se niegan, podemos proponerles que participen en la compra y en la preparación de sorbetes, macedonias, batidos de fruta y yogur, gelatina con frutas... Al sentirse protagonistas del plato, es más probable que se lo coman. En el colegio, una buena idea es consensuar los almuerzos entre padres y profesores y dar preferencia a las frutas en el comedor. Por ejemplo, el lunes mandarinas, el martes manzana, etcétera.
En la guía de CONSUMER EROSKI "Cómo prevenir la obesidad infantil" se enumeran una serie de consejos para lograr que los niños coman frutas y verduras:
• Siempre a mano. Las frutas con piel dura -plátano, naranja, mandarina- o más duraderas -manzana- se pueden llevar a cualquier lugar: en la mochila, en la guantera del coche...
• A la vista. En casa, coloque las piezas de frutas, dispuestas de un modo atractivo, jugando con los colores y las formas, en un cuenco sobre el mostrador de la cocina, en la mesa del comedor o a la vista en el frigorífico. Si los más pequeños las ven y, sobre todo, comprueban que los padres comen fruta a menudo, es muy probable que ellos también se animen.
• Cocinadas. Añada frutas y verduras en pequeños trozos o en puré a las recetas: lomo con puré de manzana, pollo con piña, pez espada a la naranja, flan de espinacas y gambas, espaguetis con champiñones.
• Una presentación muy cuidada y atractiva. Pruebe con presentaciones llamativas: brochetas de frutas, en forma de cuadraditos, zumos con pajitas de colores...
Verduras
La mayoría de los niños no comen las dos raciones de vegetales diarias necesarias y se les hace aún más cuesta arriba comer ensalada a diario.
• Verduras todo el año. Recurra a verduras congeladas o en conserva cuando sea difícil conseguirlas de temporada. Deben consumirse a diario.
• Nutritivos espesantes. Use puré de verduras para espesar sopas y añadir sabor.
• De postre. Prepare postres dulces con hortalizas (tarta de zanahoria, bocaditos dulces de calabaza) y con frutas (bizcocho relleno de frutas, pastel de manzana, yogur con culis de kiwi, fresas).
• Recetas originales. Presente los platos de forma curiosa y original para llamar la atención de los niños. Los sándwiches vegetales cortados en círculo; las cremas en tazones o platos vistosos; los flanes o pudines de verduras, en brocheta combinado con trozos de carne o pescado; pizzas caseras con vegetales; lasañas y canelones de verduras; tortillas con verduras (setas, champiñones, calabacín, pimientos, ajetes, espinacas).
Pescado
Una vez que los niños han cumplido un año, pueden comenzar a comer el pescado desmenuzado o en trocitos, ajustando la cantidad a sus necesidades.
• Sin espinas. Escoja pescados que vienen limpios, como los congelados (merluza, halibut, lenguado, emperador, colas de rape), o pida en la pescadería que se los preparen en filetes sin espinas. De todos modos, intente que coman pescados con espinas, que se acostumbren, y que vean el acto de separar las espinas casi como un juego; si rechazan de entrada los pescados con espinas, se negarán la posibilidad de disfrutar de especies sabrosas, económicas y saludables.
• Recetas originales. Algunos niños se aburren de comer pescado porque siempre se les ofrece el mismo o preparado de idéntica manera. Haga un listado de recetas originales y apetitosas: empanadillas, croquetas, buñuelos, albóndigas, pizzas, flanes de pescado, lasaña o canelones, en tortilla, con salsas diversas, con patatas, con verduras, frito, a la plancha, al horno, a la parrilla, relleno..., e incluso, en bocadillo (de atún, sardinas, anchoas, salmón ahumado...). En nuestras páginas encontrará cientos de recetas originales y saludables a base de pescado.
• Disimular el sabor. El sabor pronunciado de ciertos pescados genera rechazo en algunos pequeños. Si se maceran con limón, aceite y hierbas aromáticas o se acompañan de salsa, se disimula el sabor y puede resultarles más apetecible.
• ¿Fresco, congelado o en conserva? El pescado congelado mantiene todas las propiedades nutritivas del fresco y es muy práctico, al tenerlo siempre disponible en el frigorífico. Y las conservas de atún, bonito o sardinas y las semiconservas de anchoa son una perfecta opción para iniciar a los niños en el gusto por los pescados.
Legumbres
El papel esencial que juegan las legumbres en el crecimiento y desarrollo de los niños obliga a incorporar en los menús infantiles platos tradicionales como los cocidos de lentejas, garbanzos o alubias. Han de aprender a comerlos a menudo, no todo puede ser pasta y arroces. También podemos ofrecer recetas modernas y atractivas con legumbres, que sorprenderán a los más pequeños.
• Plato combinado. Legumbres, cereales y frutos secos concentran en sí mismos todos los elementos nutritivos para convertir el menú infantil en equilibrado. Esta combinación es común en platos casi olvidados, como lentejas con arroz, garbanzos con piñones o pan rallado, o el cocido de sopa y garbanzos. Precedido este plato de una ensalada, aligeramos los menús infantiles de proteína animal, de grasas saturadas y de colesterol.
• Frías o calientes. En invierno, el aroma de un plato humeante de lentejas invita a probarlo. En verano, descubrir el sabor de garbanzos, lentejas o las judías frías en ensalada sorprenderá a pequeños y mayores, acostumbrados a comerlos calientes.
• De mil formas. Las legumbres tostadas -garbanzos y habas- se venden como aperitivo. También se pueden tomar en forma de paté como el hummus (crema de garbanzo con semillas de sésamo, deliciosa para untar el pan); revueltas con huevo como unos guisantes o unas habas tiernas salteadas con jamón; en forma de falafels o croquetas de legumbres o en puré.
FOBIAS ALIMENTARIAS

"No me gusta la fruta". "Pero, ¿has probado esta?" "No, pero seguro que no me va a gustar". El rechazo absoluto de los niños hacia un tipo de alimentos o a un producto nunca antes consumido puede ser una reacción, un querer hacerse notar, ante una nueva situación que están viviendo (inicio del curso escolar, hermano recién llegado al hogar, cambio de casa...) y durará el tiempo que tarden en adaptarse al cambio. El problema adquiere mayor trascendencia cuando el rechazo responde a una fobia hacia ese alimento.
Quienes han desarrollado una de estas fobias, por alguna razón, asocian ese alimento con la sensación de peligro, de malestar o con una experiencia desagradable. Pesadillas que se tuvieron el día que se probó el alimento; un mal recuerdo del día que se comió por primera vez; una sensación de acoso por parte de la madre o el padre ansioso por dar a probar el alimento, o una atención excesiva ante el acto de comer o el contenido de la comida... son causas que pueden hacer que, de niño, se desarrolle un trauma y se rechace uno o más alimentos para siempre.
El cuadro de fobia alimentaria, si limita en gran medida la alimentación del niño, merece ser tratado por psicólogos que, hay que saberlo, aseguran que insistir al pequeño en que supere esos miedos puede conseguir el efecto contrario y potenciar el rechazo e incluso convertirlo en perpetuo. Si se opta por la amenaza, el niño puede adjudicar a ese alimento una "culpa" extra, haber creado esa situación tensa y desagradable, que se sumará a las reticencias previas.
Los expertos apuntan que la fobia a probar alimentos nuevos (neofobia) surge porque se ha acostumbrado a los niños a una alimentación repetitiva y poco variada, tanto en diversidad de alimentos como en sabores, colores, preparación de los platos y su presentación: asociar siempre los macarrones al tomate, el pescado al rebozado, etc. Así, los cambios los ven como innecesarios y riesgosos, prefieren lo conocido, lo que saben que les gusta. Por otra parte, los comentarios negativos de padres y hermanos sobre el plato preparado o, peor aún, sobre la actitud del niño problemático ("ni te molestes en servirle, no lo va a probar...") acentúan el rechazo.

La vitamina A durante el embarazo

amaiaaparicio @ 12:42

CONSUMER
Dosis excesivas de esta vitamina pueden dan lugar a malformaciones en el futuro bebé
La vitamina A contribuye al mantenimiento y desarrollo de los tejidos, desempeña funciones esenciales en la visión y el crecimiento óseo, así como en el sistema inmunitario y en el nervioso. Durante el embarazo, todas estas acciones se llevan a cabo también en el feto. Por ello es esencial un aporte adecuado de esta vitamina durante toda la gestación. No obstante, al ser soluble en grasa, el organismo tiene reservas y puede no ser preciso un aporte extra. En cualquier caso, conviene asesorarse antes de tomar suplementos vitamínicos si se está embarazada. Un mal uso o un abuso de ciertos nutrientes afecta de manera negativa al desarrollo del bebé.
El organismo de la mujer embarazada necesita un aporte diario de 800 microgramos de vitamina A (un microgramo es una milésima parte de un gramo), un nutriente que participa en numerosas funciones orgánicas. A pesar de que los requerimientos son pequeños -si se compara con otros nutrientes, como por ejemplo, las recomendaciones diarias de vitamina C, que son de 60 miligramos-, su aporte adecuado es esencial para el buen funcionamiento orgánico. Para lograr un aporte suficiente de vitamina A que cubra los requerimientos de la madre embarazada y del futuro bebé basta con conocer los alimentos más ricos en este nutriente e incorporarlos a la dieta diaria.
Alimentos de elección
Esta vitamina se encuentra en alimentos de origen animal como la leche y sus derivados más grasos (nata, mantequilla), la yema de huevo, el hígado, el aceite de hígado de pescados y la margarina enriquecida. Los vegetales contienen betacaroteno, un pigmento colorante, que en nuestro organismo se transforma en vitamina A conforme éste lo necesita. Esta provitamina A está presente en los vegetales, frutas y hortalizas, de color amarillo, naranja o rojizo, como zanahoria, tomate, pimiento rojo, níspero, mandarina, albaricoque, ciruela amarilla y melocotón.
También abunda en hortalizas, verduras y frutas de color verde, en las que la clorofila es más abundante y enmascara el color del betacaroteno, como espinacas, acelga, brócoli, apio verde o pimiento verde. El consumo variado de frutas y de hortalizas es la manera de garantizar el aporte de esta vitamina.
Precaución en el embarazo
La vitamina A forma parte del grupo de las vitaminas liposolubles, es decir, es soluble en grasa. Esta propiedad hace que la vitamina A pueda almacenarse en el organismo, principalmente en el hígado y en el tejido adiposo (tejido graso). Por tanto, las necesidades de vitamina A no aumentan durante el embarazo respecto a la población general, gracias a las reservas que la madre tiene de dicho nutriente.
Dado que esta vitamina está implicada en procesos de división celular y crecimiento, dosis excesivas ingeridas durante el embarazo pueden provocar la interrupción del mismo. También pueden causar la aparición de anomalías congénitas en el feto como malformaciones craneofaciales (cara y cráneo) que incluyen la falta o malformación del pabellón auricular, frente estrecha, nariz muy pequeña y ojos separados de la línea media. Se ha documentado asimismo que el exceso de esta vitamina puede provocar anomalías cardíacas, alteraciones en el sistema nervioso y en el desarrollo del timo, un órgano relacionado con la inmunidad.
El exceso de esta vitamina se debe más al abuso o mal uso de suplementos vitamínicos que al consumo de alimentos ricos en este nutriente
Por este motivo, las mujeres que deseen quedarse embarazadas y, en general, aquéllas que se encuentren en edad fértil, deberán consultar con su médico antes de tomar suplementos que contengan dicha vitamina. A medida que se acerca el verano, las farmacias y parafarmacias, así como tiendas de herbodietética, hacen ofertas de complementos alimenticios para acelerar el bronceado o para proteger de las quemaduras solares. Algunos de estos complementos en forma de comprimidos o cápsulas están formulados con dosis altas de betacaroteno o de vitamina A, por lo que su consumo si se está embarazada está contraindicado.
EL EXCESO DE VITAMINA A
Un aporte excesivo de vitamina A puede producir toxicidad. Cuando se sobrepasan de forma persistente los requerimientos de vitamina A en más de 1.000 veces se supera la capacidad del hígado para almacenar esta vitamina. Esta sobredosis puede causar una intoxicación que cursa por lo general con alteraciones de la piel y las mucosas. Este exceso de vitamina se debe más al abuso o mal uso de suplementos

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